El origen de la tragicomedia

Ahora que, pasadas las elecciones, incluso el Diario de Mallorca ha dejado de justificar y ocultar el descomunal desastre en la gestión de las empresas públicas del segundo Pacto, y no tiene reparos en enumerar las malas prácticas de la administración, descubre que lo que mejor han organizado los políticos es la vuelta a su trabajo anterior –pregúntese el lector si existen los funcionarios de nivel 33-.

 

De momento, DM sigue sin pronunciarse sobre el deliberado incumplimiento de Antich y sus socios, de las medidas de racionalidad presupuestaria que llegaban del gobierno central. Démosle un poco de tiempo, y ya veremos.

 

Abundan opiniones sobre las causas que expliquen la situación de deuda pública a la que se ha llegado. Hay quien denuncia la inflación normativa de la última década, cuya aplicación implicaría el crecimiento exponencial del entramado público; otros lamentan que los medios de comunicación renuncien interesadamente a su función,  o se acentúa  la desidia del ciudadano de a pie en todo lo que tiene que ver con la política, lo que deja la vía libre a quienes quieren servirse de la misma.

 

UPyD ha denunciado muchas de las malas prácticas de la administración, y ha hecho propuestas programáticas que demuestran que hay otra forma de hacer las cosas.  Pero no basta; es hora de desvelar el trasfondo de esta tragicomedia en la que quienes crean el problema se proponen resolverlo, y muchos de los que ahora manifiestan diversos grados de indignación, olvidan que lo propiciaron con sus ingenuos e interesados planteamientos.

 

 

Ningún político quiere parecer malo ante los ojos de la opinión pública. Al contrario, quieren hacer méritos. Por ello ofrecen servicios, reparten prebendas y organizan empresas públicas, consorcios, observatorios, infraestructuras…El grado en que se sirvan de los mismos para sus intereses particulares aflorará con el tiempo, máxime si una crisis económica desvela fastuosas redes clientelares y de colocación de afiliados, que tejen un tinglado ruinoso. Pero en el origen hay un ciudadano poco avezado política y económicamente, que no enarca una ceja ante el anuncio de futuras bicocas. De hecho, esperó, pidió y exigió gangas milagrosas al político de turno, que demostrando su sensibilidad, las atendió solícitamente. A partir de aquí, las cartas están echadas y marcadas, porque la inercia de esta lógica lleva a que socialistas –reconvertidos en socialistos- justifiquen ideológicamente la incapacidad de distinguir entre inversión y malgasto (¡No se nos vaya a calificar de perversos neoliberales!). No se quedan atrás los autodenominados liberales, que encuentran de esta guisa un maná de coartadas para igualar la función pública con la corrupción. Observen lo ocurrido en las dos últimas legislaturas autonómicas, en las que PP y PSIB han igualado sus políticas. El parecido entre unos y otros debería haber convencido ya a la opinión pública de que conviene ser precavido ante las buenas intenciones de los responsables políticos. Esto implica cierta madurez, que se basa en comprender que la realidad es contraintuitiva, y quien más te ofrece, puede ser quien más te quita, así como que quien más se exalta por amor a su tierra, más dispuesto esté a saquearla…  Los políticos son parte importante de las causas de la ruina pública, pero no son extraterrestres desconectados de la realidad. Puede que sean su peor efecto, sobre todo si se les sigue votando a pesar de todo.

 

 

About these ads

4 Responses to El origen de la tragicomedia

  1. Horrach dice:

    Qué bien sirve para estas ocasiones la hemeroteca. Recuerdo que en plena campaña electoral el DM criticaba a UPyD por tener un diagnóstico demasiado radical sobre las empresas públicas. Ahora, cuando ‘los suyos’ ya no gobiernan, olvidan lo dicho y se escandalizan.

    • Cierto. La sensibilidad y la razón de nuevo al servicio de intereses sectarios y partidistas. He ahí la prensa en su salsa. Saludos.

  2. LG Darley dice:

    Lo de DIARIO DE MALLORCA es sorprendente. Ahora, a toro pasado, empieza a hacer leves críticas sobre el despilfarro de la administración a la que apoyaban; aunque con el poco velado objetivo de seguir criticando al PP.

    Lo importante es recalcar que la realidad es CONTRAINTUITIVA y las ideas buenistas de “vamos a ayudar a los más desfavorecidos”, “vamos a hacer un tren a Artá”, “vamos a hacer una AVe a Cuenca y toledo y aeropuertos en todas las provincias españolas”, “que todo bicho viviente pague canon a la SGAE y 3 millones más de subvenciones porque son de los nuestros”, etc, etc, según la metodología socialista, acaban empobreciendo mucho más a toda la sociedad, beneficiando a los líderes partidistas y creando gigantescas redes clientelares que nos llevan a la ruina a todos.

    Los responsables directos pueden ser los políticos y amiguetes que ejecutan, se lucran o simplemente nos empobrecen y dILAPIDAN con políticas sinsentido y sin mesura; pero los responsables finales somos todos, la sociedad que lo tolera y lo vota. Al español medio le es muy dificil cuando su familia o el mismo es el beneficiado rechazar alguna de esas ideas sin sentido, “Observatorios”,y demás. Por eso el altísimo nivel de afiliación y la búsqueda del “medrar” en vez de “servir”, incluso con afiliaciones dobles a “partido” y “sindicato”, desde la más tierna juventud para hacer una carrera meteórica, al estilo Pajín o Aído.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 46 seguidores

%d personas les gusta esto: