Prescindir de IB3

Hace unos años –cuando IB3 era un proyecto en ciernes del penúltimo gobierno del PP- un ilustre articulista, me propuso que asistiera a una comida entre conocidos caballeros liberales, alguno de los cuales tenía una clara y reconocida trayectoria intelectual. Para mi sorpresa, no se manifestó entre los presentes recelo alguno contra la creación de una televisión pública en Baleares, pese a que los costes de tales engendros –la misma RTVE como caso emblemático- eran vox populi, y objeto de fundadas y ancestrales críticas desde el acostumbrado rigor liberal con el erario público. Pero no, todo eso se había olvidado y lo que allí se vislumbraba era otro peligro: un cambio de gobierno implicaría entregar al nacionalismo y la izquierda –duchos en la explotación sentimental de la propaganda- un arma política más. Pese a echar de menos una mínima suspicacia contra lo que iba a ser otra superflua ciénaga de gasto insondable, no osé abrir la boca, pues lo que ya se intuía es que alguno de los presentes contaba con suministrar programas y contenidos a la futura televisión, lo que previsiblemente se traduciría en importantes ingresos. Y es que ya se sabe: no hay tentación más fuerte que vivir a costa del tesoro público, mal generalizado en España, lo que explica gran parte de lo que está ocurriendo, y afecta especialmente a quienes entienden que la ejemplaridad sólo es exigible a los demás.

 

Viene esto a cuento de las cifras publicadas sobre los costes de IB3 en 2012. Aun habiendo mejorado efectivamente, se mantiene una deuda de 42 millones de euros. Y pese a que su presupuesto se redujera drásticamente a 30 millones –el anterior era de 60- se cerró el año con un déficit de 12,3 millones, que hubo que añadir posteriormente. En una situación general en que las grandes cifras públicas siguen siendo muy negativas, en la que se debe racionalizar todavía más el gasto en servicios básicos, y en la que se planea gravar con más y nuevos impuestos al maltrecho ciudadano, cabe preguntarse si es suficiente recortar un poco de todo, o habrá que reconocer que se ha terminado una época en la que se salía adelante sin prescindir de nada.

 

Sí, ya sabemos que hay quien considera demagógico plantear la clausura de IB3, como se hizo por cierto con TV de Mallorca, con argumentos habituales: la producción televisiva y cinematográfica no es derroche sino inversión,  la evolución socioeconómica de la sociedad es suficiente como para tener servicios, bienes, derechos…y uno de ellos son los servicios de comunicación públicos, como lo es la cultura, reclamar el cierre del canal autonómico es simplista porque si se usa bien, puede ser una herramienta de cohesión, lo importante es que esté dimensionada y sea independiente, etc…

 

La cuestión es si podemos seguir dando la espalda a los límites que impone la realidad, cuando la deseada evolución socioeconómica no es tal, sino todo lo contrario. Y si es hora de extraer algún doloroso aprendizaje de lo que implica una deuda desorbitada. Además de resguardarse del optimismo ingenuo, que resulta ser en el fondo interesado, haciendo pasar por interés social y cultural lo que lleva a la ruina de muchos por ser el modus vivendi de unos pocos. Así las cosas, sorprende que el Govern no se plantee que mantener lo que no se sostiene es peor política que la politización de un medio televisivo… incluso cuando los míos lo controlan.

Historia de un crimen

A sangre fría –de Truman Capote- es un ejemplo sangrante de que no erraba Jean-François Revel cuando afirmaba que la mentira es la primera de todas las fuerzas que mueven el mundo. Y muy especialmente en el periodismo, podríamos añadir, ya que el único freno a la falsificación de los hechos es la probidad personal, de la que Truman Capote tenía tanta como cualquier ser humano, es decir, muy poca.

  Esto es lo que se desprende de la ponencia de Xavier Pericay en nuestro cinefórum. Pericay comentó Historia de un crimentitulada en inglés Infamous-, película que narra algunos detalles del proceso de elaboración y documentación de la que pasa por ser un ejemplo de reportaje de investigación modélico, hasta el punto de ser considerada como el inicio del Nuevo Periodismo. A sangre fría es una novela de no ficción que sigue siendo de lectura obligatoria para los alumnos de todas las facultades de periodismo españolas. Y sin embargo, se conocen muchos datos actualmente, que demuestran que su autor prefirió que la realidad no le estropease un producto redondo para el gran público gracias al cual, además, se hizo rico y mundialmente conocido.

Xavier Pericay –que ha ejercido el periodismo profesionalmente y ha impartido clases de varias asignaturas en facultades de periodismo de Barcelona y Palma- comentó algunas de las deformaciones interesadas que Capote hizo, para llegar posteriormente al fondo de la cuestión, en donde radica el verdadero problema -de cariz epistemológico- y que trata sobre cómo sabemos lo que creemos saber… Considera Pericay que el lector de periódicos debe preguntarse  cómo sabe el periodista lo que le sirve como verdad contrastada, y no dar por supuestas virtudes que cabe exigir a los periodistas responsables, no sólo porque pueden carecer de la objetividad que deberían tener como  bandera, sino por el sesgo ideológico que introducen los medios o las personas para las que trabajan. Eso le haría ser precavido y menos manipulable en nombre de intereses de toda índole que deforman deliberadamente la realidad. Lamentablemente, no abundan los lectores que se hagan esa pregunta. Si sumamos a esto que la ficción basada en hechos reales tiene un plus de fascinación de por sí, más se desdibuja la diferencia entre hechos y quimeras cuando el periodista desdibuja los límites entre ambos, o los explota. Y en este sentido, Truman Capote consiguió hacer pasar su novela como un minucioso trabajo de reporterismo fiel a la realidad, extremo que no deja de ser un mito.

 

Joaquín Zapata comenta “Wall street”

La prueba del interés que suscitó el último ponente de nuestro cinefórum,  es que se produjo el coloquio más largo de los que ha habido hasta ahora.  Joaquín Zapata –Licenciado en Ciencias de la Información y especializado en información económica-, reúne unas condiciones excepcionales para acercar a los profanos el mundo de la Bolsa y contrarrestar los mitos que lo rodean. Zapata suma a una larga experiencia tanto en España como en EEUU –debutó en el Mercado de Materias Primas de Chicago y ha colaborado con casas de intermediación de Wall Street- la virtud de la docencia especializada, a la que se dedica preferentemente en la actualidad.

Para Joaquín Zapata, Wall street –dirigida en 1987 por Oliver Stone- es un fiel retrato que apenas ha envejecido, y cuyos personajes recogen las presiones, ilusiones y sueños no siempre realizados que puede producir la fascinación por la posibilidad de ganar mucho dinero. No obstante, de sus comentarios se desprende que un inversor medio, se verá libre de incidir en los estereotipos habituales. Nadie disfruta del don de la adivinación, motivo por el que destacó que la Bolsa da grandes lecciones de humildad a diario. La imprevisibilidad de la evolución diaria de la cotización es una constante que como máximo puede reducirse, pero nunca eliminar del todo. De ahí que diera importancia a ciertos fundamentos que debe manejar el inversor medio: algunas herramientas básicas de análisis de gráficos y estadísticas, una actitud siempre templada ante los acontecimientos, jamás endeudarse para invertir en Bolsa el dinero que se necesite para la vida cotidiana, tomar medidas de protección conocidas como stop loss, y tener un conocimiento lo más objetivo posible de la situación económica general. Capítulo aparte -pero no por ello menos importante- son las reacciones psicológicas ante los golpes de buena o mala suerte, a los que Zapata dedica especial atención en sus cursos. Recordemos que las cifras oficiales hablan de  9 millones de españoles que invierten sus ahorros en Bolsa. De ahí que comentara las 10 cosas más tontas (y peligrosas) que dice la gente sobre el precio de las acciones, que divulgó el exitoso inversor Peter Lynch:

1. Si ya ha bajado tanto, no puede bajar más.

2. Siempre se sabe cuándo ha tocado fondo.

3. Si ya ha subido tanto, no es posible que suba más.

4. Sólo cuesta 3 euros la acción. ¿Qué puedo perder?

5. Con el tiempo todas vuelven.

6. Cuando rebote a 10€, yo vendo.

7. Tarda demasiado en suceder algo.

8. ¡Mira todo el dinero que perdí por no comprarla!

9. Esa me la he perdido, pero la siguiente no.

10. La acción ha subido, yo tenía razón. La acción ha bajado, me equivoqué.

 

La dilatada experiencia de Joaquín Zapata le permite sumar al conocimiento de la materia, las sensaciones que le dan los valores para tomar decisiones como inversor.  Por todo ello, y dado que el desarrollo de la informática ha puesto al alcance de todos el mundo de la Bolsa, recordó a los asistentes que se pueden obtener fácilmente mayores rendimientos que los que ofrecen los bancos en los fondos habituales de inversión. Y por encima de todo, la satisfacción de gestionar autónomamente sus propios recursos.

Anteproyecto LOMCE, menos aspavientos, por favor

Por Julián Ruiz-Bravo y Arturo Muñoz

Los políticos nacionalistas chillan, como los niños mimados que son, porque alguien pretende abrir una pequeña brecha en el anacrónico muro de la inmersión lingüística. Los políticos de IU se rasgan las vestiduras, como los malos actores que son, porque la Religión puede ser materia evaluable. Los políticos del PSOE se mesan los cabellos, como los hipócritas que son, porque se va a eliminar tal o cual asignatura. Los políticos sindicalistas dan patadas por la calle, como los malos caminantes que son, porque se recortan inversiones. Y el ministro Wert, como el mal toro que es, contesta a sus imprecaciones y les intenta convencer, sin percatarse de que así logran sus rivales distraer a la opinión pública con extravagancias y escamotear un debate serio sobre el corazón del anteproyecto de la LOMCE.

Todo es posible en la política española, menos profundizar en aquello que es objeto de debate.

Los profesores intentamos que nuestros alumnos, cuando leen y comentan un texto literario, histórico o filosófico, sean capaces de distinguir las ideas principales de las secundarias, centrando su atención en las primeras y utilizando las segundas como complementos. Ésta es una de las capacidades que mejor demuestra la madurez intelectual de un estudiante.

Pues bien, si examináramos a nuestros gritones políticos de madurez intelectual a propósito del anteproyecto de la LOMCE, deberíamos concluir que o no saben leer o no comprenden. Porque tanto el supuesto ataque al catalán, como la calificación de la asignatura de Religión, la desaparición de tal o cual asignatura, los recortes o la presunta segregación, son ideas secundarias del anteproyecto, cuando no inexistentes, indignas de acaparar el debate de la reforma educativa.

Es hora de centrar el debate en lo esencial. Por ello, el grupo de educación de UPyD de Baleares quiere aprovechar este espacio para provocar un debate serio en el que participen todos aquellos que desean mejorar la enseñanza sin distraerse con extravagancias (“extravagante”: dícese de lo que circula por las afueras de algo) ni aspavientos.

A juicio del grupo de educación de UPyD, tres son, al menos, los pilares fundamentales de este anteproyecto:

1.- Medición, mediante evaluaciones-reválida, del éxito o fracaso escolar, tomando como base principal para la medición los resultados académicos.

2.- Alto grado de autonomía de los equipos directivos de los centros para establecer planes de mejora, fijar perfiles profesionales de los docentes y manejar recursos materiales y humanos, todo ello dirigido al objetivo del éxito escolar.

3.- Responsabilidad de los equipos directivos, que deben dar cuenta de su gestión y del éxito o fracaso escolar obtenido con sus planes de mejora.

Serio, ¿no? ¿Ha oído el lector hablar de estos temas? Muy pocos políticos o intelectuales lo hacen, porque prefieren la comodidad del tópico progre a leer y reflexionar.

¿Serio? Y de vértigo. No  creemos que haya ningún profesor, acostumbrado como está a no recibir presiones en forma de responsabilidad, que no experimente un cosquilleo en el estómago al leer los tres puntos citados. Nosotros, que somos profesores, reconocemos que sentimos ese vértigo. Con lo bien que estamos sin esa responsabilidad…

¿Es posible que los políticos histriónicos sean capaces de centrar el debate en lo esencial?; seguramente no, interesados como están en el corto plazo y en el votante proclive a la demagogia.. Pero queda la esperanza de que políticos serios y ciudadanos serios, profesores especialmente, acepten centrarlo.

Ésta es nuestra propuesta. Lea usted bien el anteproyecto de la LOMCE, no escuche a los histriónicos y divulgue sus reflexiones a favor o en contra pero siempre ajenas a lo extravagante (repetimos, “extravagante”, dícese del que anda por las afueras de algo).

La mala educación

Aunque ya haya bastantes aspectos que dejan mucho que desear en el mundo educativo, siempre hay alguien dispuesto a dar una nueva vuelta de tuerca. El pasado día 14, el cabeza del sindicato de profesores STEI celebraba complacientemente que por primera vez hubiera piquetes informativos en los institutos más emblemáticos de Palma –Ramón Llull y Joan Alcover- con motivo de la convocatoria de huelga general.

Los profesores que optaron por no secundar la huelga –un 14% en el Ramon Llull y un 29% en el Joan Alcover- se encontraron al llegar a los institutos con una veintena de sindicalistas y alumnos radicales que les recibieron con el grito de “professor vengut, professor venut”. A continuación, grupos de esos alumnos se pasearon por el instituto dando gritos, abriendo las puertas de las aulas y molestando a los pocos profesores y alumnos que daban clase. En conjunto, un poco desagradable pero poco reseñable, afirma uno de los profesores afectados, que observa irónicamente que cierto colega que no hizo huelga, alentó a los alumnos a hacerla.

Es frecuente –y ha dado mucho que pensar- la facilidad con la que se abusa del conocimiento. En cuanto alguien tiene un barniz de cultura, tiende inflarse con un odre, se siente en posesión de la verdad,  y en consecuencia, también legitimado para imponer a los demás su recetario de soluciones. De ahí la pendiente libertófoba por la que tantos intelectuales –y muchos docentes actuales- se han dejado llevar. Quedaría todo esto en un rifirrafe insignificante más, si no fuera por el mal ejemplo que se extiende a jóvenes -en su mayoría menores de edad- que deberían dedicar el tiempo a estudiar; al estar adiestrados por terminales partidistas que se valen de su bisoñez, se dedican a censurar opciones de una problemática que no tienen madurez para comprender. Quien más quien menos, ha incubado el virus de la efervescencia de la juventud en forma de exaltación vehemente. Lo llamativo es la impúdica instrumentalización que los adultos hacen de estudiantes cada vez más jóvenes para transmitir sus tendencias.

Decía Baroja que todo proyecto educativo encubre algún grado de deformación. Sin duda es así, aunque hay modelos educativos mucho más manipuladores que otros… sobre todo los que se jactan de producir tiranuelos imberbes.

“M, el vampiro de Düsseldorf”

Es una satisfacción ampliar la lista de colaboradores en nuestro cinefórum. Juan Antonio Horrach participó por primera vez como ponente el pasado día 15 de noviembre, y esperamos que vuelva a hacerlo de nuevo. Sabíamos a priori que Horrach reunía condiciones excepcionales para un acto de este tipo. Los hechos no hicieron sino confirmar nuestra sospecha.

Como buen cinéfilo que es, Horrach tiene entre sus favoritos a directores como Ingmar Bergman, Robert Bresson, Stanley Kubrick o Fritz Lang. Hay que destacar además, que presentó en abril de 2012 su tesis doctoral sobre René Girard, titulada “Hacia una fenomenología del desarraigo. El lugar de la filosofía en el proceso mimético-sacrificial de René Girard.” Un trabajo fenomenalmente escrito que trata aspectos literarios, psicológicos, históricos, antropológicos, sociológicos y filosóficos, siempre a la luz de las teorías de Girard. Precisamente, la película de Fritz LangM, el vampiro de Düsseldorf”, dio pie a comentar algunos conceptos centrales de las teorías de Girard, como son la función purificadora del chivo expiatorio en épocas de convulsión social, o la estructura mimética de la conducta individual al convertirse en masa.

Sin embargo, a lo largo de la presentación de nuestro invitado y del coloquio siguiente, se trataron temas que nunca pierden vigencia, gracias a los cuales las grandes obras de la literatura y el cine se convierten en clásicos. De hecho, a pesar de tratarse de una película de 1931, se destacó que “M, el vampiro de Düsseldorf” apenas ha envejecido. Resumo muy brevemente los temas comentados e invito a los lectores a ver el vídeo enlazado a continuación.

  1. El papel del estado como garante de una justicia imparcial frente a las reacciones  emocionales que conducen al linchamiento.
  2. La dificultad de determinar el grado de responsabilidad individual en los casos de criminales cuyo diagnóstico oscila entre la psicosis y la psicopatía.
  3. Posibles conflictos entre el Derecho Penal,  los derechos de los acusados, y la seguridad de la sociedad.
  4. La cadena perpetua como respuesta a los casos de criminales sin curación posible.                                                                                                                                                                                                                                                                              

La independencia no es cuestión de cifras

Participo en un debate televisivo sobre actualidad política. Un nacionalista enragé afirma que la democracia consiste en aceptar lo que quiera el pueblo catalán y, dado que los últimos sondeos oscilan entre un 41% y un 57% de voto independentista en las próximas elecciones del 25-N, concluye que la democracia se reduce a acatar las cifras. Los turnos y tiempos del programa apenas me dejan tiempo para contestar.

Aun siendo un factor importante, la democracia es una joya conceptual que no se reduce a una suma de votos. De hecho, es peligroso aferrarse únicamente a este principio. Hay marcos legales previamente establecidos que delimitan unas normas de juego. Esos códigos establecen, por ejemplo, en quién reside la soberanía y –mucho más importante todavía- qué principios básicos de derechos y libertades no pueden ser alterados circunstancialmente, a menos que nos sea indiferente que en nombre del fragor emocional del momento  se vote cualquier desatino. Hay derechos individuales que deben ser salvaguardados de una voluntad mayoritaria impulsiva. Este detalle capital es consecuencia de una extensa experiencia histórica plagada de ejemplos que llevaron a desconfiar de la democracia durante siglos. Después de vencer en la batalla naval de las Arginusas (406 a. J.C.), los atenienses juzgaron a los 6 generales que habían sobrevivido –murieron otros dos- por no haber salvado a los compatriotas que habiendo caído al agua,  se debatían entre las olas de un temporal que impedía a los barcos maniobrar. La Asamblea votó su ejecución, agitada por la locuacidad de un tal Calíxeno. Ejecutada la sentencia, los ciudadanos se arrepintieron y las cosas se giraron en contra de Calíxeno, pero nada podía ya reparar el error. De ahí que, con el tiempo, se establecieran frenos constitucionales a la voluntad mayoritaria de una soberanía popular que podía ser fácilmente manipulada. Piénsese en los extremos a los que ha llegado el nacionalismo vasco, y se comprenderá que el ejemplo no es demagógico.

Pues bien, la soberanía constitucionalmente establecida -y democráticamente refrendada- reside en el pueblo español, de forma que una parte no puede decidir en lo que afecta al todo, lo que además deja al nacionalismo independentista en franca minoría. Por otra parte, la aplicación práctica de sus postulados no mejora la democracia, sino todo lo contrario, pues siempre introduce algún sesgo identitario –étnico, racial, social, religioso, o lingüístico- que define al ciudadano auténtico, a diferencia del que no lo es. Como en las sociedades avanzadas –y Cataluña todavía lo es- hay personas de todo tipo y condición, los nacionalismos se concretan inevitablemente en algún nivel de discriminación a favor de quien tiene el rasgo que define su concepto de pueblo. De ahí que quien pide respeto y libertad de cara al exterior, puede ser una amenaza para la libertad interior, más todavía si es minoritaria. Por todo ello, afirmaba el pensador liberal Constant que el pueblo puede convertirse en su propio déspota. Se puede constatar que los nacionalistas han renunciado deliberadamente a distinguir entre democracia asamblearia y constitucional. El resultado es el que estamos viendo: consideran legítimamente democráticos mecanismos que tienen rasgos de aclamación, un sistema de votación característico de momentos de inestabilidad y que ha llevado a consecuencias históricas muy negativas, aun presentándose bajo la apariencia de la libertad.

El segundo argumento de nuestro nacionalista enragé es el de las balanzas fiscales. Más números. Sin embargo, las cuentas no están claras. No hay un acuerdo definitivo sobre cómo calcular las balanzas fiscales ni siquiera entre los especialistas. De ahí que cualquier lector de periódicos se encontrará un día con que España somete a Cataluña a un expolio fiscal, y al siguiente con que hay estudios que demuestran lo contrario. Como en todo, hay diversos paradigmas, y los nacionalistas tienen el suyo. El caso es que la comunidad autónoma más endeudada (la deuda catalana asciende a 46.000 millones de euros) va a ser rescatada por el Fondo de Liquidez del Estado que va a aportar más de 5000. Es imposible ignorar el tufillo a victimismo falaz de quien ha gestionado pésimamente el erario público. Por no hablar de otro embuste mayor: los impuestos no los pagan los territorios sino las personas. De ahí que básicamente aporte lo mismo un extremeño que un madrileño o un catalán a las arcas públicas según su status, al margen de dónde lo haga. Y si reivindica que no recibe en la misma medida en que aporta, está cuestionando el sentido redistribuidor de los impuestos –argumento propio de los más pudientes-, con el que los nacionalistas se alinean cuando conviene. Reivindiquen pues una reducción de impuestos o mayor eficiencia en el gasto, ya que el verdadero problema es la avidez de una enloquecida administración autonómica, local o nacional, que dilapida lo que esquilma a los contribuyentes.

Fernando Loredo analiza los últimos resultados electorales

Ya es la segunda vez que Fernando Loredo – un referente central de UPyD en Baleares- organiza un encuentro de afiliados y simpatizantes. En esta ocasión, expuso su análisis de los resultados de las elecciones autonómicas en Galicia y País Vasco. Se inicia así un ciclo de ponencias sobre temas de actualidad política, que se celebrará mensualmente, que está abierto al público en general, y coordinado por el mismo Fernando Loredo.  En el pasado mes de junio, dedicó su ponencia a analizar el contenido y las circunstancias del Pacto de Legislatura con que Nacho Prendes –único diputado de UPyD en el parlamento asturiano-  concedía su decisivo voto al candidato socialista para presidir la comunidad autónoma.

Fernando Loredo durante su ponencia

Loredo calificó como muy malos los resultados obtenidos en Galicia, con un 1,48% del total de votos emitidos, lo que deja a UPyD muy lejos del 5%, mínimo exigido por la ley electoral. Destacó que hubo un 2,69% de votos en blanco y un 2,55% de votos nulos, lo que demuestra la creciente desafección por los partidos políticos en general. A pesar de que también el PP perdiera votos con respecto a hace tres años (102.000 menos) suma 3 escaños más, mientras el PSOE se hunde con un 20%. A su vez, la fragmentación de la izquierda nacionalista ha favorecido también a Núñez Feijóo, y destacó el éxito de Beiras, que presentándose por primera ver con la coalición AGE, tuvo un éxito rotundo con 9 escaños y un 14% de los votos (tercera fuerza política, por delante del BNG).

Loredo explicó los detalles de la reforma de la ley electoral gallega que el PP presentó en su programa. Se reduciría el número de diputados (de 75 a 61). En la actualidad, Galicia se divide en 4 circunscripciones –una por provincia- con un mínimo de 10 diputados cada una. El resto se reparten oscilando según la población. Se sobredimensiona así el voto de las dos provincias menos habitadas (Lugo y Orense), lo que favorece la aparición de baronías locales. Loredo expuso sus dudas sobre cuál será el contenido final de la reforma, que no corrige, sino acentúa la desproporción del voto. De hecho, sobredimensiona todavía más a ambas provincias, que son feudos importantes del PP, y cabe pensar que los proteja.

Loredo calificó de verdadera humillación para la democracia que los batasunos de Bildu obtuvieran un 25% de los votos, y se erijan en segunda fuerza política vasca. El tremendo error del Tribunal Constitucional al dejar en agua de borrajas la Ley de Partidos y la anterior sentencia del Supremo, se pagará en pérdida de derechos y libertades.

El 3,52% de los votos obtenido por UPyD en Álava le otorga un diputado, dado que la ley vasca pone el listón en el 3%, con un total de un 1,94% en toda la comunidad. Dado que las tres provincias tienen 25 diputados, se sobrerrepresenta a Álava y Guipúzcoa por tener menos población que Vizcaya. Sin embargo, el cambio a un sistema puramente proporcional que propone UPyD –y que a priori perjudicaría sus intereses partidistas- no cambiaría sustancialmente las cosas.

Concurrencia en la sede de UPyD

Loredo consideró descorazonador que los partidos constitucionalistas retrocedan frente al nacionalismo (59% de los votos), puesto que PSOE, PP y también UPyD, han perdido votos (41%). Así que tampoco calificó de buenos los resultados de UPyD, aunque teniendo en cuenta la adversidad de un entorno hostil y radicalizado por la indoctrinación independentista desde la infancia, podrían haber sido peores. Recordemos que UPyD tuvo que impugnar su exclusión de un debate televisivo al que habían sido invitados todos los partidos con representación. Loredo buscó con lupa y encontró datos positivos, como el retroceso en 15000 votos de Bildu en San Sebastián, y otras ciudades en cuyos ayuntamientos ya se conocen los detalles de su gestión real desde 2011. Lamentó que el pacto PSOE-PP haya sido una oportunidad perdida para deshacer el entramado que el PNV había gestado durante décadas de gobierno ininterrumpido, manchado con la traición de Rodríguez Zapatero al mismo Pachi López, al pactar a sus espaldas con el PNV el cupo vasco.

Hubo mucha participación en el coloquio final entre afiliados y simpatizantes. Una vez más, se comentaron las dificultades ya conocidas para hacer llegar mejor y más lejos las propuestas de UPyD; la más importante es sin duda que nadamos contracorriente tras décadas de propaganda en clave localista y de victimismo interesado. Los ejemplos más palmarios son  el cupo vasco y la aportación navarra, privilegios fiscales que vulneran el más elemental principio de igualdad, y que harían inviable el sistema de financiación autonómico de extenderse a todas las comunidades autónomas.

El Govern mantiene el camelo de la publicidad institucional

    Cuando todos sabemos que las arcas públicas están vacías y endeudadas, cuando se ha tenido que recurrir a 355 millones de euros del Fondo de Liquidez para afrontar pagos urgentes, cuando acaba de saberse que el publicista de las campañas del PP en Baleares recibió contratos públicos cuyos importes desviaba al partido, el Govern Balear anuncia un contrato en publicidad institucional por un importe de 1.476.000€ en los años 2013 y 14, … ¡Qué difícil es abandonar las malas costumbres!

La publicidad institucional no sólo es una de las vías más sangrantes para facilitar la corrupción y el despilfarro, sino que es repulsiva conceptualmente. Un equipo de gobierno construye una infraestructura y al coste de la misma, hay que sumar el precio del autobombo por haberla construido. El hecho de vivir en un determinado lugar, es aprovechado -con profusión de medios cinematográficos incluso- para recordarte el trascendental mensaje de que “Mallorca ets tu”.  Alguien tiene intereses en subvencionar la hípica, y al montante de dinero público invertido, hay que sumar la propaganda para que se sepa quién gasta ese dinero, y de qué institución proviene, de forma que tanto o más que la hípica, se hace propaganda de los partidos que gobiernan y sus cargos electos.

    La austeridad –necesaria forzosamente en un país arruinado por la pésima gestión de los recursos públicos- sólo es creíble si los responsables políticos comparten los sacrificios. De lo contrario,  todo queda en otra operación de marketing institucional, en un acto de contrición engañoso, con el que se predica lo opuesto a lo que se hace. Lamentablemente, no hay la más mínima diferencia en este sentido entre los partidos que han gobernado en Baleares. De ahí que UPyD incluyera en sus programas la prohibición total de la propaganda institucional. Sólo así podrá cerrarse drásticamente la puerta a una de las vías estructurales del despilfarro y la corrupción, y favorecer que los políticos tengan un mínimo del valor del que más carecen: ejemplaridad.

La austeridad que no llega

Es hora de hacer algo más que subir los impuestos y recortar servicios para reducir la diferencia entre lo que se ingresa y lo que se gasta. Agotadas las vías de financiación con los bancos, y habiendo recurrido al Fondo de Liquidez para salvar los vencimientos de deuda acuciantes, el entramado institucional balear –desmesurado, carísimo e ineficaz- permanece intacto, aun habiéndonos llevado a una ruina que llevará décadas cancelar. Hay que llevar la austeridad donde no ha llegado: a la eliminación de organismos públicos redundantes.

Un gobierno certero en el diagnóstico y valiente con el tratamiento, empezaría por suprimir los Consells. ¿Coste político? Muy poco: el ruido de una oposición desquiciada que también vería en ello una merma de oportunidades para asegurar el modus vivendi a su mesnada a costa del erario público. Sus respectivos portamaletas intelectuales se rasgarían las vestiduras ensalzando las virtudes de una institución cuyas funciones pueden ser recuperadas por el gobierno autónomo. Pero la opinión pública no es tan ciega. Ninguna institución está peor vista que el Consell de Mallorca. Desde su origen, su gestión en carreteras, suelo, territorio y subvenciones de todo tipo, ha quedado unida -en una especie de inconsciente colectivo- a la corrupción y la arbitrariedad de UM, consentida y apoyada por PP, PSOE, PSM e IU según la tesitura de los equilibrios de la aritmética parlamentaria del momento. Ahí está la lista de causas juzgadas o pendientes de serlo. ¿Han cambiado las cosas? Sí, pero poco importa: la falta de financiación –el Consell espera y reclama unos recursos que no llegan porque no existen- impide inversiones reales y el grueso de su presupuesto se desvanece en gasto corriente, luego es una institución superflua. ¿Implicaría esto un lento y difícil cambio constitucional? Sí, pero también podría explorarse la modificación del Estatuto de Autonomía  (artículos 70-73) y la Ley de Consells en el ámbito autonómico.

Los ayuntamientos y mancomunidades deben ser sometidos a criterios de eficacia, lo que significa fusionarlos en torno a los 20.000 habitantes, que ha demostrado ser la cantidad menos gravosa. La fusión de ayuntamientos permitiría a su vez prescindir de mancomunidades que reúnen servicios para distintos municipios… al mismo tiempo que mantienen sus respectivos ayuntamientos; me sorprende que todavía haya quien dude que es exagerado hablar de metástasis administrativa.

Según el Banco de España, la deuda de Baleares asciende a 4.673 millones de euros. Todo apunta a que es una cifra incompleta y queda deuda camuflada. Aun así, es un 17,5% el PIB de las islas, lo que está por encima de la media autonómica, con un 14,1%. Al menos, mientras el resto de autonomías incrementará su deuda un 10,9%, Baleares sólo lo hará en un 2,4% en este año, lo que permitiría ajustarse al 1,5% de límite que puso el gobierno de la nación. José Ramón Bauzá y José Ignacio Aguiló han presentado estos datos como muy positivos. Sin embargo, dado que el reciente rescate de 355 millones de euros pone en evidencia la debilidad de la situación, es hora de explorar otras vías, las de una austeridad institucional que no llega.

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