Aprendices de Stalin

Es asombroso constatar que tras 22 años consecutivos como profesor de filosofía, sólo trascienda de tu trabajo que uno decida cumplir con su horario laboral, mientras otros politizan a los estudiantes y la docencia.

 

El pasado 10 de febrero, se interrumpió el horario lectivo en mi instituto (y en 17 más) para celebrar un acto, oficialmente a favor de la unidad de la lengua catalana, que en realidad y desde el principio, iba dirigido en contra de las manifestaciones de un político sobre la libertad de elección de lengua vehicular. Es sabido que al partido al que pertenece dicho político, no le interesa la libertad de elección y que cada cuatro años cosecha votos con la misma cantinela. Pero dejemos eso ahora. Conforme a la circular que la directiva puso en el tablón de anuncios, los profesores implicados llevarían a cabo la manifestación, y los demás podrían seguir dando clase. Es lo que hice, como otros profesores del centro, si bien, al no estar identificados con  partido político alguno, su profesionalidad no ha despertado las iras del estalinismo. Ciertamente, a uno de mis alumnos, solamente a uno, no le gustó mi decisión. Me pareció que era el momento de aplicar las ideas de Oakeshott, que consideraba que la educación debe ser preservada del debate diario. Y procedí a impartir una clase de Cultura Clásica sobre la democracia en Atenas, con sus virtudes y sus defectos. Toda una premonición que casualmente fuera ese el tema del día.

 

Stalin llevó a cabo sus famosas purgas, con decenas de miles de fusilados y millones de desaparecidos en el Gulag, por el sencillo método de acusar de fascismo a cualquiera. El método sigue vigente. Quien tenga interés puede comprobar por sí mismo la campaña de descalificación personal que se ha desatado contra mí. En realidad, quien la coordina está muy mal informado. Soy mallorquín, no foraster, y bilingüe. Por otra parte, aunque la intención sea insultarme, lo que demuestran en realidad es su profunda ignorancia en cuestiones políticas. Pero claro, cuando uno ha decidido ejercer y tomarse las libertades que otros persiguen, se convierte en una incomodidad. Sobre todo porque derriba los lugares comunes que el nacionalismo intenta imponer. Se es igualmente mallorquín con apellidos de origen castellano, sin profesar la religión identitaria de estos tiempos, y considerando normal el bilingüismo. Como la cota de visceralidad que eso produce no parece tener freno por la vía de los argumentos racionales, tal vez resulte más eficaz la medicación contra la excesiva presencia de dopamina en el espacio sináptico. Pero no soy psiquiatra, así que no me corresponde a mí hacer diagnóstico alguno. Aunque formas de consolarme no me faltan: siempre puedo disimular que me gusta la notoriedad que no merezco, como dijo Oscar Wilde, por aquello de que hablen mal o bien, lo importante es que hablen de mí.

 

Menos brutal, pero igualmente absurda, ha sido la unánime decisión en el Parlament de clasificar como peligroso a quien ose cuestionar la Ley de Normalización Lingüística y defienda su derogación. En los parlamentos se discuten y votan las leyes, pero no se ponen epítetos sesgados sobre las personas que aceptan los cauces democráticamente establecidos para cambiarlas.

 

La verdad es que nunca dejará de sorprenderme la facilidad con la que el falso heterodoxo acaba deslizándose por la pendiente que le convierte en el ortodoxo más dogmático. Los mecanismos por los que supuestos redentores se transforman en inquisidores, que descalifican ad hominen a quien discrepa, como paso previo a la coacción directa,  es uno de los aspectos más siniestros de la historia de la humanidad.

 

A pesar de las descalificaciones más o menos groseras, se puede extraer algo positivo de todo ello. De mis lecturas infantiles, recuerdo la fascinación que John Silver el Largo despertaba en Jim Hawking. Era la fascinación por el mal. Tanto como el deseo de vivir una aventura como la de Miguel Strogoff. Me veo pues transformado por arte de birlibirloque en un desalmado y peligroso pirata, que no navega el Mar de Célebes, sino el proceloso mar de las libertades lingüísticas. La realidad nos da más oportunidades de vivir acontecimientos inquietantes de lo que parece. Basta un poco de intrepidez para detectarlos, aunque uno sea un simple profesor de instituto.

 

 

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6 Responses to Aprendices de Stalin

  1. José Manuel Soria says:

    Ánimo Arturo !! No sabía que tu instituto se había sumado en parte a la pataleta estalinista.
    Todo el partido, y el conjunto de la ciudadanía, ha de saber que nuetro candidato a la alcaldía de Palma está siendo objeto de una campaña de descalificación personal por no sumarse al carro del nacionalismo obligatorio. Deberías decirnos quiénes son los instigadores y quiénes secundan la campaña.
    El anonimato y la impunidad hace que estos sujetos se crezcan.
    Han de entender que desde UPyD no vamos a tolerar ningún tipo de linchamiento ni de campaña intimidatoria hacia ninguno de nuestros militantes !!
    Un fuerte abrazo desde Ibiza. José Manuel Soria

  2. Jorge Alonso says:

    Estoy totalmente de acuerdo con vuestra actitud,recordad lo que sucedió con la pasividad en alemania,y las consecuencias que permitieron las barbaridades posteriores.

    No debe existir ninguna tolerancia con los intolerantes,con los que niegan la mayor en beneficio de minorias no representativas que acaban transformando la percepción de la realidad social.

    Comparar la situación en el país vasco,cuando el PNV miraba para otro lado,mientras mantenia una tolerante indulgencia con los intolerantes.

    Hay que hablar claro,o como dices,estos indocumentados extremistas,perceptores de prebendas llevarán al pais a un caos mayor en el que ya nos han metido.

    Saludos y enhorabuena por vuestra valentia.

  3. Guillermo 8 says:

    Sólo un burro con tapaojos puede creer los insultos que te dicen. Carecen de objetividad.

    Menuda panda, si hacemos uso de nuestra libertad de elección nos insultan.
    Prohibir la libertad de elegir lo contraria es lo que hacían los fascistas durante la dictadura, igual los fachas son ellos, pero como visten de rojo desteñido no se dan cuenta.

    Imponen una lengua y prohiben otra, y los intolerantes somos los que abogamos por un bilingüismo real.

  4. Luis Fernández says:

    ¡Ánimo, Arturo!
    Somos muchos los que vivimos en Mallorca, somos mallorquines, estamos contentos con nuestra tierra, con nuestras lenguas y nuestro país, pero que vivimos silenciados por lo que a mí personalmente me gusta llamar la “neodictadura de la transición democrática”. Ya va siendo hora que se caduque el pobre discurso separatista que ofrecen los nacionalistas, y que de una vez por todas podamos vivir en armonía, utilizando sensatamente aquellas cosas que nos unen, y que una vez se convirtieron en armas de separación por parte de los iluminados: la lengua, la música, la gastronomía, en definitiva, LA GENTE QUE NO TIENE CULPA DE NADA Y QUE ES MANIPULADA.

  5. TONI MIR says:

    ANIMO ARTURO, NO HAY QUE DEJARSE LLEVAR POR ESA PANDILLA DE NO SE SABE QUE SON???, PIENSO QUE DESTRUCTORES DE TODO SISTEMA, LES CORROE NO QUE NO VA A SU FAVOR, YA VES LO PUBLICADO EN “EL MUNDO” HOY, LES DEJA CON SUS INTENCIONES BIEN A LA VISTA.
    SALUDOS.

  6. Alfredo Barceló says:

    Enhorabuena por tu coherencia y valentía. Prepárate porque te van a acosar más pero la solidez de tus argumentos te ampara. Esperemos que sirva también el apoyo de muchos que pensamos aunque no actuemos como tu.

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