La educación, cuestión de estado

La importancia de cambiar la Ley Electoral, con objeto de asegurar la plena igualdad del valor de cada voto, apenas es discutida por ningún verdadero demócrata, y no requiere demasiadas explicaciones. No ocurre lo mismo con la segunda propuesta de calado de UPyD: la devolución de las competencias en Educación al Estado. No se trata de una exigencia maximalista en nombre de un centralismo dogmático, como algunas deformaciones intencionadas plantean, sino de afrontar con garantías la debacle educativa española.

Es sabido que los resultados que arrojan las pruebas homologadas internacionalmente nos dejan a la cola de Europa, y por detrás de países de otros continentes. Esos datos demuestran que no se puede seguir soslayando el fracaso de los principios psicopedagógicos que, desde 1990, forjan el marco legal nacional. La comprensividad, el inclusivismo y el constructivismo necesitan una seria corrección. Las comunidades autónomas no tienen la potestad de cambiar una ley de ámbito nacional, que aplican en sus decretos. Tampoco quieren hacerlo, porque una vez definido el marco, la cesión de competencias les ha permitido introducir, o inventar, su cuota de localismo particular. Así que se ha sometido la educación a presiones identitarias, lingüísticas e ideológicas, con un claro sesgo político que confunde las prioridades. Por su parte, quienes pudieran y debieran tener la honradez y la valentía de cambiar sustancialmente la ley, tampoco están dispuestos a hacerlo. Prefieren cierto triunfalismo o invocar un pacto de estado tremendamente conservador, pues se construye sobre la premisa de mantener casi intacto el marco LOGSE-LOE, con tal de no reconocer el daño que han hecho. O bien se han valido de la educación como moneda de cambio con socios locales de los que se depende para gobernar.  Es cierto que lo importante no es quién ostenta las competencias, sino que lo haga alguien responsable y con los pies en el suelo. Pero un agente con verdadera perspectiva de conjunto, puede cumplir esa función mejor que 17 diferentes, entregados al fetichismo de la pequeña diferencia. Por otra parte, es su deber, aunque para eso el Estado debería recaer en manos de verdaderos líderes, que no recurran a las habituales cortinas de humo con las que se desvía la atención hacia donde no es menester. Citaré a continuación las principales, convertidas en verdaderas falacias con las que se disfraza la realidad.

  1. La mejora de la educación no se reduce a una mayor inversión económica. Países que gastan menos que España, obtienen resultados mejores en los informes PISA. Además, los presupuestos han ido aumentando generosamente año tras año, al margen de quién gobierne, mientras los resultados iban empeorando.
  1. La educación no depende de la tecnología. Sin conceptos previamente establecidos ni un dominio sólido del lenguaje, no se sabe qué hacer con un ordenador portátil. El elemento específico, sutil, de la educación no depende de las herramientas que se usen.
  1. Las panaceas que revolucionan didáctica y metodológicamente la docencia son perfectas sobre el papel. En la práctica, todas tienen limitaciones. No sólo porque no todo se puede aprender sin esfuerzo,  sino porque el desarrollo de una competencia, por básica que sea, requiere de un nivel elemental de conocimientos, de formación, sin los que es imposible conectar los conocimientos con la vida cotidiana.
  1. Extender la obligatoriedad de la educación hasta los 18 años es perseverar en los errores cometidos. Hay que aceptar que no todos los estudiantes tienen los mismos intereses, motivaciones ni facultades, así que la permanencia en los centros por más tiempo, no redundará en un mejor nivel. Los eufemismos como la flexibilidad del bachillerato pueden producir el efecto contrario al que se busca. De hecho, tenemos el bachillerato más corto de Europa.
  1. Adelantar la edad de la diversificación en los estudios no es segregacionismo, sino hacer realidad la igualdad de oportunidades a partir de la diversidad de cada cual.
  1. Es necesario reequilibrar las metas de la educación actual introduciendo la excelencia como objetivo prioritario a medida que se queman etapas.

Naturalmente, todo pasa por hacer un diagnóstico certero, cosa que está por ver. La objetividad del mismo siempre es mejorable, pero 17 agentes imbuidos de metas sentimentales, que se anteponen a la formación de individuos, dista de ser lo ideal. La devolución de las competencias educativas al Estado no es pues un dogma ideológico, sino una forma de cambiar efectivamente lo que nos está condenando a parecer cada vez más torpes. Debe reconocerse, no obstante, que lo que tenemos actualmente como tal, no está a la altura de lo que esperaban las revoluciones liberales cuando arrebataron el control de la educación a la Iglesia, para dárselo al estado. Es hora de asumir con responsabilidad los errores cometidos.

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19 Responses to La educación, cuestión de estado

  1. Navarth says:

    Muy claramente expuesto. Una sugerencia: estaría bien que expusieras brevemente los dogmas y falacias en los que se basa la LOGSE (disculpa si ya lo has hecho, pero he estado mirando por el blog, en la sección ‘educación’, y no lo he visto) Un abrazo.

  2. Hola, Fernando.
    Para contestarte, me remito al enlace de un artículo en el que trataba el tema hace ya 3 años: http://rebaleares.blogspot.com/2008/06/el-fracaso-de-la-comprensividad.html

    Saludos y hasta pronto.

  3. Manolo says:

    Muy oportuna explicación del porqué de la importancia que UPyD da a la asunción de las competencias educativas por el Estado.

  4. RM says:

    Hola:

    Sería interesante que UPyD fuese eleborando una lista concreta de mejoras para nuestro desastroso sistema educativo,de cara a las próximas generales.

  5. RM says:

    ¿Por qué piensa UPyD que al devolverle al estado las competencias mejorará la educación?
    Si vuelve a ganar el PSOE,seguiría a nivel de estado con su LOE logsiana y si gana el PP y no tienen interés en tranasformar la educación,a pesar de tener las competencias el estado,todo seguiría igual de mal.¿O no?

    • En efecto, la devolución de las competencias no cambiará nada por sí misma, mientras no haya alguien con voluntad de cambiar las cosas al frente del Estado. Pero es un paso previo, por los motivos que explico en el artículo. Ni PSOE ni PP están por la labor.
      Saludos.

  6. RM says:

    Yo soy maestro y mi visión es realista/pesimista,porque veo que ni PSOE ni PP están por la labor de hincarle el diente a la educación.

    -Si el Psoe volviese a ganar(parece poco posible),malo pues seguiríamos igual.
    -Si el PP gana,el problema es que no acometa las reformas necesarias y se quede en apariencias.Su preocupación suele ser:más religión,más conciertos y menos educación para la ciudadanía:Y eso no son los problemas que tenemos.
    -Si IU es bisagra con el Psoe seguiremos con más logse socialista.
    -Si los bisagras son los nacionalistas con el PP o el Psoe,todo seguirá igual y seguirán ordeñando la vaca nacional para sus territorios.
    -No creo que UPyD-lamentablemente-con 3 o 4 diputados tenga capacidad para influir en los dos grandes.
    Por esos motivos soy pesimista.

    • Arturo muñoz says:

      Yo soy profesor de instituto. No soy ingenuo y también sé que las metas que nos ponemos no son fáciles. Sin embargo, alguien tiene que empezar a sentar las bases para cambiar las cosas. Lo contrario es condenarse a la impotencia. A los partidos grandes sólo les interesa mantener la red clientelar que les asegura la política profesional. Si un partido pequeño como nosotros tuviera la fuerza suficiente, sí podría condicionar su permanencia en los cargos. De ahí que 3 ó 4 diputados, más concejales y representantes en gobiernos autónomos pudieran sentar la punta de lanza. Al tiempo.
      Saludos y anímese.

      • Juan says:

        También soy docente y considero que la mejor medida que se podría adoptar es dotar a los centros de infantil y primaria de mayor recursos humanos que hagan frente a las necesidades reales de los educandos:

        – Diversidad en el aula: Hablemos claro. En los colegios los apoyos no se hacen debido a la falta de personal docente. Estos apoyos se destinan principalmente a cubrir las bajas de corta duración de los compañeros. El problema es grave, ya que se deja de atender al alumnado que mas lo necesita, con el consiguiente problema para toda la clase:

        a) Los alumnos con problemas en las áreas instrumentales no adquieren el nivel básico que les permita engancharse al ritmo normal de clase.

        b) Los alumnos que siguen el ritmo normal de clase deben frenar su aprendizaje para que el maestro explique por enésima vez el mismo concepto.

        MAS RECURSOS HUMANOS Y MENOS IDEALISMOS.

      • España gasta un 4,2% de su PIB en educación. Los países de la OCDE dedican el 5,2% como media. Pedimos igualarnos a esa media. Ahora bien, aumentar el gasto por sí solo sirve de muy poco. De hecho, gobierne quien gobierne se ha sido generoso en ese sentido, y a pesar de ello, los informes PISA nos dejan en mala situación. Me parece un error reducir el problema a una cuestión económica.
        Saludos.

  7. RM says:

    Ya he leído el documento con medidas para el Pacto educativo.
    Habría que incluir una medida concreta muy importante :la rebaja de ratios en la ESO,especialmente en 1º y 2º,verdaderos infiernos educativos, así como en Primaria como etapa preventiva del fracaso escolar actual.

  8. RM says:

    Hay un gran desencanto entre el profesorado.Una muestra de ello es el nivel de abstención en las últimas elecciones sindicales, que ha sido enorme.

    Tenemos la sensación que la educación no es un tema prioritario para ninguno de los dos grandes partidos;no se comprometen para no pillarse los dedos y que los pequeños(sea IU o UPyD) prometen y se comprometen , con muchas cosas concretas, porque no les compromete ya que no gobernarán y no las veremos.

    • No hemos prometido nada, porque no se trata de eso, sino de hacer un diagnóstico serio e intentar llevarlo a la práctica. En intentarlo sí estamos comprometidos. Y no tenemos nada que ver con IU, cuyo análisis es superficial a más no poder, por reducir su discurso a aumentar el gasto y a no reconocer los hechos.

  9. Tinejo says:

    Es llegar y cambiar la ley educativa, pero la inversión, a diferencia de lo que dice, es fundamental, y es, junto con la sanidad, el sector donde los recortes se ceban cuando hay crisis. De esto se han visto afectadas varias generaciones que han llevado a este país a convertirse en un escuadrón de segmentos fanáticos ante las siglas pero ignorantes frente a los planteamientos.

    http://pocoquedecir.wordpress.com/2011/04/24/nuestra-particular-aportacion-a-el-dia-del-libro/

    • Lo que me pregunto es si hay que invertir más recursos en una maquinaria que no funciona, o es hora de cambiarla previamente. Hace años que la tendencia es que los presupuestos son inversamente proporcionales a los resultados. En la educación de algunos de esos fanáticos se ha invertido mucho más que en otros casos.

  10. D. Marzal says:

    Soy docente, filólogo catalán y estoy bastante de acuerdo en esta exposición pero tengo un miedo, una inseguridad atroz respecto a un punto: el tema lingüístico. Me da pánico pensar lo que se podría hacer desde Madrid con las lenguas cooficiales si las comunidades con lengua propia pierden sus comptencias…y es un factor que me determina a no votar UPyD. El dia que ustedes sepan explicar bien claro que quieren hacer con el catalán, el gallego y el euskera podré votarles. La cuestión es muy fácil: ¿consideran ustedes lenguas de uso cultural, civil, judicial, científico y económico al catalán, el galego y el euskera?

    • Por supuesto que sí, y nunca hemos dicho otra cosa. Proponemos la libre elección de lengua vehicular en la enseñanza, y el respeto al bilingüismo en todos los ámbitos de la sociedad. Su miedo no está justificado y en mi opinión, responde a una deformación de nuestra posición: no somos nacionalistas de ningún tipo, ni defendemos lengua alguna, sólo el derecho de las personas a usar la que prefieran. Lógicamente, esto choca con las obsesiones identitarias que se traducen en no aceptar una lengua oficial y sí la otra, definida como “propia”. Es decir, que aceptamos la cooficialidad plenamente, pero no compartimos el sesgo que introduce la diferencia entre la que es “propia” y la que no, que ha llevado, por ejemplo, a la política de inmersión lingüística que usted y yo (Baleares) conocemos. Decimos lo mismo que el Tribunal Supremo: ambas lenguas oficiales deben tener el mismo status, y los políticos deben simplemente aceptar y reconocer la condición bilingüe de la sociedad.

  11. Roberto Mazorriaga Las Hayas says:

    Excelente artículo Arturo,

    La educación es la base de casí todo lo demás. Los que no pueden enviar a sus hijos a colegios privados donde se premia el esfuerzo y la transmisión de conocimientos (no de ideologías) están condenando a sus hijos.

    Es triste decir que con el régimen democrático en España, el triunfo del nacionalismo-cum-socialismo y la implantación de los principios psicológico-pedagógicos, la educación pública española ha degenerado de una manera gigantesca. Cuesta abajo y sin frenos. ¿Esto es “progresismo”? ¿Será en bromas, no? Porque es para llorar.

    Generaciones anteriores salían con una preparación del bachillerato de la que pueden soñar los alumnos de finales del siglo XX y principios del XXI. Quienes han sufrido la educación pública de los últimos 30 años están muy por detrás en preparación básica y en conocimientos que los nuevos egresados de la LOGSE.

    No hay responsabilidad, ni consecuencias, porque no existe ningún mecanismo de mercado, es decir, de libertad de elección, de competencia y de evaluación de resultados.

    Personalmente creo que el “chque escolar” serviría, en primer lugar, para que todos los ciudadanos se diesen cuenta, de una …. vez, de que NO existen servicios gratuitos (ni la sanidad, ni la educación, ni la justicia, etc.),. Que percibiesen, en Euros, cuanto cuesta que esos servicios los “organice” y “provea” el estado. Verían que muchos colegios privados son igual de caros o más baratos que los públicos.

    En segundo lugar, les permitiría poder elegir. Ya no sería sólo el bachiller Montilla quien podría enviar a sus hijos a Colegios privados.

    Y en tercer lugar, con la libertad de elección quedaría claro que es lo que quieren y buscan los consumidores: calidad.

    Los amantes de los colegios-guarderías y los nuevos principios psicológico-pedagógicos se quedarían bastante sólos y cosecharían ellos sólos los resultados de sus ideas; sin imponerl la debacle educativa a los demás.

    Mientras la prestación de servicios de educación y escolarización dependa del Estado en un régimen funcionarial, sin libertad de elección, me temo que irá de mal en peor.

    No sólo es un sistema carísimo e insostenible, sino que produce unos resultados malísimos. Y sin embargo nadie se da por aludido. Mientras ellos vivan bien y sigan cobrando el sueldo público les da todo igual. Absolutamente igual. Aunque intetarán echar la culpa de ello a Franco o a Bush.

    Seguiremos igual hasta que degenere tanto, tanto, tanto, que sea tan, tan insostenible, que hasta el peor ciego tenga que ver.

    Como con las brillantes ideas económicas del colectivismo planificador o de la recuperación y prosperidad económica a base de más y más gasto público, “financiado” con dinero creado de la nada.
    Nos esperan tiempos interesantes.

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