Diario de campaña. 5

Un economista profesional se nos acerca en la calle. Ha leído el programa. Creía que el pasado político de Rosa Díez habría sesgado las propuestas económicas. Se ha dado cuenta de que no es así: le parece un programa con los pies en el suelo. Si cundiera el ejemplo de quien se informa y compara, superando la dicotomía castrante o los prejuicios sin fundamento, una tercera España sería realidad.

Estamos determinando a diario los temas y soluciones que tratan otros partidos más grandes en tamaño, pero vacíos en respuestas. Incluso los nacionalistas, que han tasado el valor de su apoyo en cotos en los que nadie pone límites al gasto, hablan ahora de eliminar duplicidades entre Govern y consells. Por no hablar del PP, que se alimenta de nuestras propuestas, para simular que hace la oposición que no sabe hacer. El último ejemplo es la sanidad. El Conseller de Economía descubre repentinamente que se debe hacer lo contrario de lo que ha hecho durante cuatro años. Hace tres y medio que le indicamos a la mosca la salida de la botella. En vano. Estamos entre vampiros. Protegeos la yugular, amigos.

No importa. El liderazgo consiste en eso precisamente, y nosotros somos como la lluvia fina,  que cala a base de constancia, aunque lo haga poco a poco y aunque nadie nos reconozca el mérito. De momento.

Entrevista en un programa de radio. La virtud de la  respuesta se origina en las preguntas certeras. Si estas afectan al trasfondo ideológico, se reduplica la profundidad de la respuesta, al profundizar en los aspectos concretos en los que se plasma. Sólo así cabe convertir una entrevista en un verdadero ejercicio de didáctica política. Así que si he estado bien –cosa que nunca doy por supuesta- el mérito no es mío.

Constato a diario el parecido de muchos candidatos, de todos los partidos, con Bill McKay. Aunque ninguno tenga nada que ver con Robert Redford.

¿Hasta qué punto es el rostro el espejo del alma?

Los farsantes educativos exhiben la cornamenta. Reducen la educación a un burdo materialismo, del que se valen para ligar y hacer converger la simpleza de sus propuestas educativas con las económicas. Pedir más y gastar más. ¡Que fácil es hacer política!

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