El justiciero de la ciudad

 

 

Es un privilegio para UPyD contar con una larga lista de amigos y simpatizantes, que desinteresadamente enriquecen nuestras iniciativas con sus conocimientos. Una vez más, el profesor Arturo Cadenas, se prestó a colaborar en nuestro segundo cinefórum, que iniciamos el pasado día 5 con el título de “cine políticamente incorrecto”.

Contrariamente a lo que pueda parecer, no se trata de asumir una postura reactiva en contra de nada, sino de tratar libremente y sin prejuicios, debates superficialmente sellados por la imposición de la corrección política. Podría hablarse largo y tendido, pero su característica más molesta, es la tendencia a restablecer maniqueísmos infantiles, que reparten carnets de buenos y malos, siendo éstos los que cuestionan planteamientos que pueden ser bienintencionados, pero –ay- alejados de la realidad. La tendencia a imponer modernos puritanismos en muchos temas, está muy presente en la actualidad –educación, inmigración, economía, terrorismo, libertad lingüística, etc.- afirmó Cadenas, hasta el punto de marcar con estigmas insultantes a quienes osan discrepar.

Nuestro invitado presentó y comentó uno de los grandes hitos del cine políticamente incorrecto: “El justiciero de la ciudad” (1974), dirigida por Michael Winner, con guión de Wendell Mayes. Claramente orientada a que el espectador empatice con el protagonista (Charles Bronson), Cadenas destacó el problema de trasfondo que plantea: ¿Hay situaciones extremas en las que la venganza es comprensible, si domina la sensación de injusticia e inseguridad?

A partir de la evolución del protagonista, que tras sufrir un brutal impacto familiar por culpa de unos vulgares delincuentes, va dando pasos de la defensa personal a la venganza, se comentó la necesidad de actuar urgentemente (como los pioneros del contexto norteamericano), cuando los responsables de proteger al ciudadano –función principal de las instituciones- asumen pensamientos gazmoños, que en nombre de premisas sentimentales, desdibujan la diferencia efectiva entre víctima y verdugo. La Justicia, deformada por presiones políticas e ideológicas de diverso origen, es susceptible también de fracasar en su verdadera función (sirva de ejemplo la justicia española). De ahí que Arturo Cadenas comentara la particular relación que se establece en la película entre la policía, la fiscalía y el protagonista, y mencionara además el libro de Fletcher, “Las víctimas del jurado”, sobre la variedad de casos en los que factores emocionales han influido en las sentencias de los jurados populares.

No quiero terminar esta breve crónica sin recordar a nuestros lectores que el miércoles 9 de noviembre, Juan Luis Calbarro (candidato de UpyD al Parlamento), será el ponente de la segunda sesión de cinefórum, con la película de Carlos Saura, “El Dorado”.

 

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