Los cocineros y los curas

Los curas –con la excepción del párroco de Maruri- nunca estuvieron solos. Entre muchos otros gremios, el de los cocineros vascos famosos, también supo ponerse a salvo del terrorismo. Cuando ETA asesinó en 2001 a Ramón Díaz en San Sebastián, cocinero de la Comandancia de Marina, ninguno de sus reconocidos colegas enarcó una ceja. Uno de ellos, muy popularmente conocido gracias a su programa televisivo, dijo simplemente que “él no se metía en política”. Ponerse de perfil o poner perejil, hay poca diferencia.

Pero hete aquí que otro genio de los pucheros acaba de anunciar que dará trabajo en sus restaurantes a los terroristas arrepentidos . Es el complemento ideal para curas y obispos, que conocedores de la historia sagrada, encontraron un modelo a seguir en Poncio Pilatos. Unos reparten perdón, como Setién, que siempre amó por igual a víctimas y verdugos, y otros lo complementan ofreciendo trabajo. Es de suponer que los méritos se midan recontando los muertos que tengan los candidatos a sus espaldas. Cabe también preguntarse por qué en 45 años de atentados, ETA jamás atentó contra un cura. ¿Se debe a lo que hicieron? ¿O más bien por no hacer algo que sí debiera haber hecho un cristiano?

Y es que ya se sabe. Las doctrinas compiten por adueñarse de las neuronas de sus conmilitones. Y cuando se contradicen, una se come a la otra. De ahí que tantos cristianos se olviden de los mandamientos cuando abrazan el nacionalismo, hasta convertirse, como diría Hume, en idiotas morales. Siguen el  ejemplo del General Espartero, que en su lecho de muerte, y recibiendo la extremaunción, nos dejó este episodio:

-¿Perdonas a tus enemigos, hijo mío?

-No queda ninguno, padre. Los fusilé a todos.

 

No hay invento más cómodo que el perdón. Un negocio redondo. Evita tener que hacer justicia, un verdadero engorro, impropio de quienes se pirran por oír otra vez a tres encapuchados que dicen lo mismo de siempre, con la salvedad de que conviene anunciar que se renuncia a matar cuando se acercan las elecciones.

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5 Responses to Los cocineros y los curas

  1. Roberto Mazorriaga Las Hayas says:

    Me acuerdo perfectamente de lo que le hicieron al cura de Maruri y lo recordare siempre. El nacional-socialismo en el pais vasco en vivo y en directo, no en la Alemania del siglo pasado. Es cómodisimo lo del ponerse de perfil, contemporizar y hacerte el simpático con los euskonazis. Aunque fuesen una mayoría como en la Alemania nazi, la degradación moral es total. Y la vergüenza ajena que me hacen sentir.

  2. Es lo que nunca me ha convencido del cristianismo: lo del perdón, borrón y cuenta nueva. Es demasiado fácil y crea más problemas en lugar de solucionarlos.

    Yo no espero nada de estos curas, cocineros y demás tropa. Eso sí: siento vergüenza de nosotros por consentirlo y hacer como si no pasara nada.

    Saludos

  3. Carmen says:

    Generalizar de esa manera es de un reduccionismo absurdo. En la iglesia y entre pucheros, hay gente que sabe dar la talla y estar a la altura las circunstancias. Meter en el mismo saco a Setién y al religioso que deja su vida en cualquier pais del mundo por ayudar al prójimo, es del todo injusto.

    No generalicemos. Seguro que ni el colectivo de cocineros ni la mayoría de vascos, piensan ni actúan como el tal José Andrés.

    Un saludo.

    • Carmen: no soy yo quien generaliza, sino usted. No me he referido al colectivo de cocineros en general, sino a los famosos cocineros vascos. Por cierto, he omitido detalles sangrantes sobre su actitud en relación al terrorismo. En cuanto a los curas vascos -de entre los cuales he citado una honrosa excepción- puede usted encontrar detallada información sobre su actitud general en el libro de Iñaki Ezkerra, “Eta pro nobis”, donde se demuestra que ETA nació en un seminario.

      Relea mi texto y no tergiverse mis palabras.
      Saludos.

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