Reseña de “La flecha en el aire”.

    Grandes filósofos han afirmado que existe una brecha insalvable entre la filosofía y la enseñanza de la filosofía. Los docentes no han salido bien parados de esta división. En casos más que notables, y en tono furibundo, se les ha dejado a la altura del betún. Kant, más analítico y exigente, consideraba que no se puede enseñar filosofía, sino a filosofar.

Los malos profesores pueden ser merecedores de críticas ácidas. Pero Ismael Grasa demuestra en “La flecha en el aire. Diario de la clase de filosofía”, que la empresa, pese a las dificultades y las limitaciones de todo tipo, no es imposible. No hace falta decir que además de un buen cronista, Ismael Grasa es un buen profesor.

Los verdaderos protagonistas de la educación, no son quienes más habitualmente toman la palabra en el panorama educativo español. De hecho, han sido relegados por un ejército de psicopedagogos, políticos y sindicalistas, que desde la atalaya de la mentira interesada, la corrección política y la abstracción teórica desligada de la realidad de las aulas, pretenden dictar soluciones a los problemas que ellos mismos han originado. Ante este panorama, la discreta voz de Ismael Grasa es un soplo de aire fresco. Nos da cierta esperanza en que sigue estando en la mano de los buenos profesores dirigir la clase con criterios profesionales. Basta con cerrar la puerta del aula, e ignorar las ruidosas presiones del exterior.

Grasa nos habla desde dentro de la misma experiencia docente, con alumnos de Secundaria y Bachillerato. Y demuestra que la enseñanza de la filosofía puede ser algo vivo, siempre que se adopte la postura de la búsqueda, y no se den por supuestos los lugares comunes que diversas fuentes de indoctrinación han puesto tan en boga hoy en día. Late en el fondo de “La flecha en el aire”, un canto a la libertad, que consiste en resistirse a dar las cosas por supuestas ni resueltas, lo que no impide reconocer que a veces el profesor se ve impelido a dirigir más de lo que quisiera las clases.

Con todo, una sincera y profunda preocupación, que inevitablemente afecta a todo docente, y que despierta a menudo según el transcurso de las clases, late en el libro de Ismael Grasa; la eterna duda de hasta qué punto vale la pena el esfuerzo de todo profesor que ame su materia:

Entonces me pregunto si los conocimientos que imparto son algo más que un mero barniz en humanidades y cultura clásica, algo que tiene que ver con el brillo superficial y la nostalgia; si soy algo más que el encargado de un desván en el que se han ido amontonando objetos de valor de una gran mansión, alguien ocupado de entrar ahí cubierto con un guardapolvo e ir sacando ante los demás algún lienzo cuarteado, alguna pequeña escultura de bronce, antes de volverla a almacenar en su penumbra.”

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One Response to Reseña de “La flecha en el aire”.

  1. navarth says:

    Tomo nota. Un abrazo.

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