Sembrando la crisis otra vez

 

 

Leo con estupor el Diario de Mallorca de día 3 de noviembre. Asociaciones empresariales, economistas relevantes y sindicalistas valoran muy negativamente el mensaje de austeridad y recortes del gobierno autonómico.  Afirman que se transmite un derrotismo que no genera confianza.

 

Comparten la clásica distinción entre los tangibles y los intangibles que marcan la economía. Pero en nombre de los segundos parecen ignorar las primeros. Tanto, que prefieren la ficción, como si un diagnóstico realista fuera superfluo. Advierten que la desconfianza contrae el consumo, las compras y las inversiones. Repiten el lugar común dinero llama dinero, e incluso un sindicalista afirma que “el mero anuncio de recortes genera crisis”. En conjunto, me temo que confirman la facilidad con la que en economía se invierte la relación causa-efecto a gusto del consumidor y de su intencionalidad política. ¿No se han enterado de que no se puede seguir gastando el dinero que no tenemos? ¿No les parece que el exceso de confianza ha propiciado un gasto imprudente? ¿Saben que una irresponsable expansión crediticia mundial –basada en el optimismo a ultranza y orquestada por el intervencionismo de los gobiernos– está en el origen del problema? ¿Y que la suma de esos factores es la base de las burbujas económicas? ¿Cuánto tardaremos en comprender que sólo un crecimiento moderado –respaldado por el ahorro- es sostenible y evita los socavones del ciclo económico?

 

No negaré que el factor psicológico influya en cualquier faceta humana, pero no comparto que la realidad se reduzca a un estado mental. Los intangibles no cambiarán los tangibles insuflando ánimos ni repartiendo sonrisas. Bien es cierto que la sensación de desconfianza es una realidad, pero no corregiremos la inviabilidad institucional y económica española sin hacer previamente cambios estructurales profundos. Y lo que se está haciendo en Baleares en ese sentido es insuficiente. De ahí que lo más sorprendente es que no cuestionen los pasos de José Ramón Bauzá y José Ignacio Aguiló por donde es menester. No cuestionan que la reducción de empresas públicas deba llegar más lejos ni que el gasto corriente sea mejorable. No cuestionan la credibilidad como gestor de la crisis, de quien endeudó hasta el paroxismo al ayuntamiento de Marratxi, y cuyo partido ha hecho lo mismo en otros ayuntamientos, instituciones y comunidades en las que gobierna. No lamentan que no se eliminen drásticamente duplicidades como las Diputaciones y los Consells. No se manifiestan sobre pozos de gasto –IB3 o Palacio de Congresos– que el PP creó, otros consagraron, y siguen manteniendo a toda costa. Y finalmente, achacan al mensaje del Govern que los hoteleros no inviertan, aun habiendo disfrutado de una temporada fenomenal. Sorprende que las asociaciones empresariales insuflen un espíritu tan poco liberal, y se declaren dependientes incluso para acondicionar sus negocios en lugar de hacerlo motu proprio basándose en su conocimiento del mercado.

 

 

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2 Responses to Sembrando la crisis otra vez

  1. LG Darley says:

    Te felicito por tu artículo. Yo también lo leí y aluciné. No, algunos no han aprendido nada o simplemente les da igual. O peor: saben que no se puede realmente hacer lo que dicen porque acabaríamos como Grecia; pero lo repiten para ganar votos entre sus masas y seguir defendiendo sus actuaciones anteriores.

    Seguramente hasta defiendan los níveles de deuda pública y deficit público actuales, o incluso animen a aumentarlos hasta el nivel de Italia o Grecia, mientras el sistema esté sin explotar un día más. ¡Mas madera Keynes! Tax & Spend. Más impuestos y más gasto. ¡Tremendo ejemplo de solidaridad intergeneracional! Cuando su fiesta acaba, ellos se llaman Andana y la culpa es de la “globalización”. Los ahorros y sacrificios los harán otros…si es que pueden.

    Es muy triste que se siga defendiendo lo insostenible y lo que nos ha llevado a donde estamos. Aunque suelen echar la culpa a la “crisis subprime” de los EE.UU. (también resultado del intervencionismo estatal y de garantizar el “estado” 2/3 de todas las hipotecas), a Bush, Aznar o directamente al “capitalismo”, o al “neo” liberalismo internacional.

    No te canses repitiendo que las burbujas (especialmente la burbuja ladrillera española), las crea y sostiene el intervencionismo de los gobiernos y de sus “bancos centrales”: porque se necesita crédito para cualquier burbuja que se precie. Todas las grandes burbujas necesitan para su creación la posibilidad de crear dinero papel “de curso legal” de la nada, vía bancos centrales emisores o -sin que exista ahorro previo alguno- a través de la creacion -también de la nada- de dinero bancario por las propias entidades financieras mediante el privilegio de la reserva fraccionaria y poder dar créditos/crear dinero por 10 cuanto solo tienen depósitos de 1. Sin eso, nuestras Cajas de Ahorro españolas y sus compañias tasadoras (que no las de Carolina del Norte) no hubieran podido generar la gigantesca burbuja inmobiliaria española.

    Sí, más bien habría que criticar al Presidente por no hacer lo suficiente con los recortes, eliminando “pozos de gasto”. Proyectos no rentables que pierden dinero y que no se harían en el mundo real de la empresa privada. Aquí estamos acostumbrados en sostener proyectos deficitarios con el dinero “público” de los demás. Y se llaman “conquistas sociales”. Sí, para los pocos “beneficiarios”.

    Desde luego hay gente que vive bien, con mucho Bien Estar. Algunos tienen 16 pagas como en EMAYA, o se prejubilaron a los 55 con el 90% de su sueldo, o se mantienen líneas de la EMT cuando ya sabemos sería mucho más barato para todos pagarles un taxi a los poquísimos usuarios de esas líneas. Puestos a elegir, pagemosles el taxi, pero ni eso.

    Es todo el sistema: no se elimina y se mantiene aunque sea más caro y menos eficiente que el sector privado, aunque genere deficits crecientes, porque hay millones de personas que viven de ello.

    No puedes esperar que sean las propias ranas, las que decidan secar la ciénaga – y dedicarla a cultivo productivo.

    * Y los hoteleros sí están invirtiendo, algunos con proyectos bastante grandes.

    • Gracias por los datos y reflexines que aportas, Roberto. Un gran acierto la alusión a las ranas y la ciénaga.
      Un abrazo.

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