Liquidar la Alianza de Civilizaciones

Así reza el punto 381 del programa de UPyD. Un programa que me gusta cada vez más. Va al grano, sin dobleces, y es claro. Las funciones de la Alianza de Civilizaciones y el gasto que ocasionan, son redundantes. Por tanto, son integrables en instituciones que existían previamente.

 

No nos engañemos. Bajo tan rimbombante denominación se esconde un monumental malentendido. Para empezar, se confunde la civilización con las culturas. Sólo hay una civilización, que caracteriza al estadio de desarrollo al que ha llegado la humanidad en su conjunto. Ese estadio adopta diferentes formas y expresiones, según las diferentes culturas. En sentido estricto, debería haberse llamado alianza de culturas.

 

Pero no es una mera cuestión nominal. Una cosa es la diplomacia bien entendida, y otra el buenismo del buen rollito que ha estado en la base de la política exterior de Rodríguez Zapatero. El trasfondo ideológico del proyecto es tan ingenuo, que es incapaz de hacer un diagnóstico de los verdaderos conflictos, y mucho menos de afrontarlos con rigor. Es incompatible plantear alianzas con culturas que practican la lapidación o la amputación -como costumbre y como castigo- con defender costosas conquistas de la sociedad occidental. No se puede reconocer la igualdad de la mujer al tiempo que se idealizan formas de vida primitivas y radicalmente patriarcales. Lo mismo ocurre con los homínidos evolucionados: hemos protegido a orangutanes, chimpancés y gorilas, pero en determinados países son considerados un plato exquisito. Los presupuestos de la Alianza de Civilizaciones no se sostienen sin un cierto grado de relativismo cultural y ético –que no es absurdo en términos filosóficos- pero incompatible con principios establecidos legalmente en los Derechos Humanos. Superados los prejuicios colonialistas y racistas, es hora de superar también el mito del buen salvaje, y de reconocer que las culturas tienen también zonas oscuras.

 

Hay asuntos sensibles sobre los que no se puede transigir. O se opta por consolidar los Derechos Humanos, o se relativiza su importancia, desentendiéndose además de las posibles perjudicados por su ausencia. Porque a partir de ahí, se inicia también la pendiente que conduce a la simulación sonriente con sátrapas de diverso pelaje, con coroneles de ópera bufa, con tiranuelos del petrodólar, o con fanáticos religiosos que sólo ven depravación en el estilo de vida occidental, e infieles a los que hacer saltar por los aires en nombre de su particular concepto de jihad. El proyecto de la Alianza de Civilizaciones se nutre de cierta condescendencia con prejuicios antioccidentales y antiliberales. Y no es eso lo peor, sino el hecho de abrir la puerta a las coartadas ideológicas con las que algunos justifican el terrorismo, como la pobreza o agravios milenarios que se pierden en la bruma de la historia y el mito.

 

UPyD propone una política exterior inequívocamente alineada con las resoluciones de la ONU y con la extensión de los Derechos Humanos allá donde no estén garantizados. Y si esta posición es calificada por los románticos de etnocentrista, habrá que reconocer que irremediablemente lo es, pero en defensa de conquistas de la civilización que no conviene perder: la libertad, el derecho y la igualdad. En definitiva, la Alianza de Civilizaciones es un proyecto que nunca ha dado más que para  una mala clase de ética en un instituto, o un concierto para adolescentes.

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2 Responses to Liquidar la Alianza de Civilizaciones

  1. LG Darley says:

    Una “pena” por los millones, viajes y Conferencias que van a perder los representantes y “representantas” de la mal llamada “Alianza de Civilizaciones”.

    Decir las cosas claras y exigir al otro gran paladín de la “Alianza”, Turquía, que lo que tiene es que avanzar en la extensión de los derechos humanos a todos sus ciudadanos, es lo mínimo.

    Desde luego no preveyeron la llamada “primavera” árabe, es decir el sustituir dictaduras familiares por regímenes cada vez más teocráticos. Pero con un nuevo reparto del negocio del petroleo.

    A ver cuando los “progresistas” se mojan y protestan no sólo ante la Embjada de EE.UU., sino ante la de los países de la “Alianza” donde mujeres o homosexuales carecen de derechos básicos. No creo que lo llegue a ver nunca.

  2. J.A.P.R says:

    Totalmente de acuerdo. Por cierto, habría que pedir responsabilidades a los fenómenos.

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