Partitocracia y reforma electoral

Ramón Aguiló es uno de los pocos articulistas de Baleares que brillan con luz propia. Sus análisis políticos son para mí de lectura obligatoria, pues no abundan las voces verdaderamente libres, sin ataduras sectarias, que denuncian los desmanes y los abusos de los políticos, vengan del partido que vengan. Por eso me sorprende que en su última columna en Diario de Mallorca de día 11, Aguiló calificara tan despectivamente la propuesta de UPyD para modificar la ley electoral, como un mero intento de acceder a un mayor trozo de la tarta, cambiando la partitocracia bipartidista por una multipartidista. Achaco estas afirmaciones a la falta de información sobre el fondo y la forma de la propuesta de reforma de la ley electoral general, que figura en el programa nacional de UPyD como punto número 1, y que intentaré aclarar.

Para empezar, no se trata de una propuesta meramente partidista, sino que recoge las sugerencias del Consejo de Estado al Gobierno, en respuesta al encargo de explorar cómo mejorar la LOREG. Ideas que, por cierto, PP y PSOE han ignorado olímpicamente, pues evitarían el chollo del régimen bipartidista –y decimonónico- que ambos partidos hacen perdurar.  Siendo IU la fuerza política más perjudicada por la actual ley, hay una diferencia fundamental entre UPyD e IU: nosotros creemos realmente en la necesidad de recuperar la igualdad del valor del voto de cada ciudadano- la ley antepone la representación provincial a la igualdad del valor del voto- como mucho más que un bello discurso. De ahí que UPyD no pactará en ningún caso –y a ningún nivel de la Administración- con quien no se comprometa a acometer este y otros cambios, mientras que IU se ha desentendido de ello para fraguar pactos que le aporten poder y cargos para sus huestes. Anteponemos  algo tan básico para la democracia como que un voto vale tanto como otro, a recoger trozo alguno de la tarta.

Siguiendo al Consejo de Estado, UPyD propone aumentar el número de diputados de 350 a 400, sustituyendo la fórmula D’Hondt por otra que no altere tan marcadamente la  proporcionalidad en nombre de la estabilidad de los gobiernos. 200 serían nombrados por circunscripción provincial y otros 200 por circunscripción nacional. Esto favorecería algo que parece olvidado en la cultura política española actual. Los 200 diputados por circunscripción única nacional, compensarían la perspectiva en pequeñito, que caracteriza a los diputados que sólo consideran los intereses de la parte del país de la que proceden. Pues introducirían mayor independencia para considerar los intereses generales. A su vez, y no menos importante, se corregiría el peso y la sobredimensión de los votos de los partidos nacionalistas que se presentan en determinadas provincias. Es inadmisible que IU tenga dos diputados, con casi un millón de votos, mientras de CiU tenga 10 con sólo 770.000.

Además, UPyD propone que los Diputados sean elegidos en “listas desbloqueadas”, de manera que el elector tenga la posibilidad de alterar el orden de los candidatos en la lista, mientras se desarrollan las herramientas informáticas que permitan la introducción sencilla de las listas abiertas.

Por último, quiero recordar que todos los candidatos de UPyD son elegidos en elecciones primarias, como figura en sus estatutos y que, incluso en los mítines, introducimos un importante cambio de estilo, ya que cualquier asistente puede preguntar a los candidatos sobre lo que considere. En definitiva, una lista de cambios sustanciales que no sólo alterarían el bipartidismo, sino que refutan la supuesta intención de acomodarse en el multipartidismo, dando a los ciudadanos más igualdad y control de los políticos.

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2 Responses to Partitocracia y reforma electoral

  1. Lourdes Garrido Mayo says:

    Estoy muy de acuerdo con lo que se dice en este artículo.
    Upyd es muy odiado por algunos sectores que se muestran recelosos pero no he oído ni leído en ningún momento argumentos y razonamientos, tan sólo reacciones más bien emocionales tipo: “me da repelús” o “no me fío nada”, ¿por qué? pues porque todo partido que pretenda trascender el bipartidismo de una manera sensata, es decir, a través de los medios que tiene nuestra democracia, va a ser percibido como una posible estafa pues a mucha gente no le entra en la cabeza nada que no sea izquierda o derecha, nada que no entre en sus esquemas dicotómicos, cualquier cosa que pretenda salirse de ahí es mirado con desconfianza porque no se contempla como posible, sobre todo en los momentos en los que vivimos de exaltación de la ira que no nos deja ver más allá, sin embargo esa ira si es aceptada por gran parte de la población, así algunos terminan diciendo: “o estás con ellos (el sistema) o con nosotros (los que protestamos de forma radical)” sin ser conscientes de que están creando otra nueva dicotomía, al fin y al cabo otro nuevo bipartidismo.

  2. LG Darley says:

    La solución más fácil es que la circunscripción electoral coincidiese con el ámbito de las elecciones: toda España para las generales, la Comunidad Autónoma para las autónomas y la provincia o isla/-s para las diputaciones o consells.

    Hay lugares -como Vizcaya- donde hasta para las elecciones a la diutación provincial se crean sub-comarcas -circunscripciones electorales- que dinamitan la igualdad de voto: una circunscripción para zonas con muchos habitantes no-nacionalistas, y otras circuscripciones con poquísimos habitantes pero de mayoria nacionalista. Al “Tribunal Constitucional” de los Partidos Españoles, le parece bien.

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