Descubrir a Chaves Nogales

Es una suerte contar con amigos que han hecho y recomiendan buenas lecturas. Suple uno su infinita ignorancia y sus múltiples lagunas. Uno de los aspectos positivos de 2011 en ese sentido, ha sido descubrir a Manuel Chaves Nogales. Fue Xavier Pericay quien me aconsejó la lectura de “La agonía de Francia” –libro prologado por él mismo- y a éste, naturalmente, le han seguido la lectura de otras tres obras de quien muriera prematuramente en 1944 a los 47 años de edad.

Chaves Nogales es una voz muy oportuna en esta época de maniqueísmos renacidos, de memorias selectivas, y de vuelta al guerracivilismo como arma arrojadiza. Su mirada es la del periodista que no sucumbe a la propaganda de unos ni de otros. De ahí la lucidez con la que revela el potente sustrato totalitario de las dos utopías del siglo XX –fascismo y comunismo- y adláteres, cuyos efectos había constatado en España antes de exiliarse en Francia.

Sin ánimo de ser exhaustivo, haré una breve mención a cuatro libros de Chaves Nogales, cuyo lenguaje es tan actual que no parece que fueran escritos hace 70 años. Queda pendiente su extensa obra periodística, de la que María Isabel Cintas, biógrafa del autor, editará próximamente el tercer volumen.

    “La agonía de Francia”. Muy bien conocía nuestro autor el desastre español como para no darse cuenta de la debilidad de Francia para afrontar al nacionalsocialismo alemán. Los enemigos de la democracia no son tanto las amenazas exteriores como la inconsistencia y falta de convicciones liberales de quienes la disfrutan sin valorar lo que tienen, porque no lucharán por defenderla. Con agudeza describe las causas de la endeblez de Francia, de forma que el supuesto y ejemplar refugio que debiera haber sido, se convirtió en una estación de paso hasta recalar en Inglaterra.

    “A sangre y fuego”. En forma de cuentos sobre la Guerra Civil española, se nos relatan episodios que tienen tal arraigo en lo que ocurrió, que el lector tendrá la impresión de que hay menos ficción de lo que parece. Una lectura muy recomendable para quienes todavía entiendan el conflicto como un enfrentamiento entre buenos y malos, sin entender que hubo de todo en los dos bandos.

    “Juan Belmonte, matador de toros”. Tal vez el de mayor mérito literario, es una biografía fenomenalmente escrita. De ahí que el hecho de que se nos relate la vida de un torero sea  secundario. Para la buena literatura, el tema es un pretexto.

      “El maestro Juan Martínez que estaba allí”. Un bailaor de flamenco narra sus peripecias al ser sorprendido en Rusia por la Revolución de 1917 y la posterior guerra civil. Un testimonio de la fragilidad humana ante las fuerzas que mueven la historia, tanto más idealizadas cuanto más sórdidas.  Un verdadero superviviente del hambre, la mentira y la violencia del bolchevismo.

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