“La ley del silencio”. Tercera sesión de cinefórum.

 

Una vez más, el  segundo cinefórum de UPyD contó con la presencia del Doctor en Filosofía del Derecho, Sebastián Urbina. Es para nosotros un verdadero lujo contar con su colaboración. Tanto en la ponencia inicial, como en el coloquio, Sebastián Urbina trató los aspectos éticos, políticos, jurídicos, e incluso psicológicos, de un gran clásico del cine como es La ley del silencio (On the waterfront, 1954). La fusión de imagen y reflexión fue de gran provecho para los asistentes.

Mucho más allá del contexto en el que Elia Kazan la dirigió –lo ocurrido entre él y otros directores de cine a causa del Senador Mcarthy– Sebastián Urbina analizó los verdaderos motivos por los que se trata de una película inolvidable. Partiendo de la sentencia de Jeremy Benthamla naturaleza del hombre se guía por dos soberanos, el placer y el dolor– Urbina incluyó en el segundo el miedo, la aversión al riesgo, y la parálisis moral e intelectual de quienes ceden a la coacción en sus diversos grados y modalidades. Destacó los modos característicos de las ideologías totalitarias, que inducen al disidente a la impotencia, convirtiendo la discrepancia en patología o en tema tabú, o mancillándola ante la opinión pública. Citó el caso de Sartre y Camus; éste manifestó su rechazo del comunismo al conocerse la realidad del estalinismo, mientras el primero optó por dar la espalda a los hechos. Y señaló que intelectuales y docentes del panorama español no están exentos de incurrir en esta conducta, por ejemplo, en relación al nacionalismo.

El Dr.Urbina distinguió entre actos morales y actos heroicos. A nadie se le puede exigir convertirse en un héroe, pero la moralidad es debida, pues se basa en lo más esencial del hombre, es decir, la libertad de escoger cómo comportarse. Eso es precisamente lo que abre la puerta a una acción distinta al mero acto reflejo o instinto estereotipado. La consecuencia de la libertad es que nos hace responsables de nuestros actos. De ahí que existan leyes, normas y principios éticos para orientar la conducta, pues sin la condición previa de la libertad, no tendrían sentido alguno. La prudencia, el silencio  y el miedo son humanamente comprensibles –sobre todo cuando se tiene algo que perder- pero ser moral implica meterse en líos, implicarse y complicarse la existencia frente a la injusticia, la mentira y la coacción.  Lo contrario es lo opuesto a ser humano en el sentido estricto de la expresión. De ahí que sobreponerse al miedo sea el síntoma que convierte a la víctima en el azote de sus verdugos, y es la base a partir de la cual afrontar la coacción, como es el caso de Terry, el personaje de Marlon Brando contra un insuperable Lee J. Cobb.

El Profesor Urbina publicará próximamente una selección de sus artículos  titulada “Escribir nuestro tiempo”.

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One Response to “La ley del silencio”. Tercera sesión de cinefórum.

  1. Damián says:

    Magnífica película, un clásico pero, paradójicamente, con una temática de rabiosa actualidad. De hecho, hay elementos que parecen ser factores inmutables en la historia del hombre y la sociedad. El miedo es uno de ellos y, cuando es manejado por algunos grupos para presionar y coartar a otros, es instrumento claro y “convincente” para ejercer control. Muy buenos los argumentos de Sebastián Urbina, propio de un intelectual de su talla. No me decepcionó en absoluto, todo lo contrario, pero claro, como buen filósofo dejó una pregunta en el aire… ¿cómo es posible vencer el miedo, la coacción o la amenaza?. Buenos ejemplos son las políticas de “aislamiento” de los no conformes con los movimientos de integrismo nacionalista. Quién es el heroe que se significa en contra de ellos?, el debate abierto y libre en foros como este son buen camino para animarse a la rebelión.
    Lástima que el debate tuviese un tiempo limitado, sin duda por la duración de la pelicula, lo que me lleva a pensar que, si no fuera porque parte de la gracia de la reunión sea precisamente ver el film en grupo, casi sería mejor que los asistentes al coliquio fueran con la película aprendida. Evidentemente esta sugerencia solo es una broma pero, como me surge la idea, se me ocurre que, quizás, sería una opción que la exposición del ponente se realizara justo antes que el debate, o sea, tras la película, la cual podría ser simplemente presentada sin más y directamente proyectada….. En todo caso, a poco que pueda, intentaré repetir mi asistencia pues salí satisfecho de la experiencia. Enhorabuenea por esta actividad.

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