La terra que estimam

Afirma Maquiavelo que el príncipe no debe preocuparse por decir una cosa y hacer todo lo contrario, porque el pueblo oye lo que dice pero no ve lo que hace. Cinco siglos después, la trascendencia de profesionales del periodismo como Esteban Urreiztieta se constata en un libro como “Mallorca és Nostra. Crónica del saqueo balear”, del que haré tan solo algunas observaciones generales.

Suponen las personas de bien, que los partidos desean tener influencia política en defensa de unas ideas, cuando no para mejorar el servicio que las instituciones dan a los ciudadanos. Falso. La historia de UM y la especie que ha gobernado Baleares, demuestra que nunca hubo otro objetivo más que instrumentalizar las instituciones al servicio de intereses crematísticos y ambiciones personales concretas. La terra que estimam –frase que figuraba en el himno del partido- jamás fue otra cosa que una tapadera emocional, un simple artificio en época de exaltaciones identitarias, un gancho oportuno para simular la mediocridad intelectual del proyecto y la falta de escrúpulos.

De ahí que Maria Antònia Munar y sus compinches, practicaran desinhibidamente uno de los rasgos característicos del síndrome de Calígula; se mostraban generosos con sus amigos, pero implacables contra quienes no se sometían a sus intereses. Por eso, la industria de la corrupción sistemática exigía la destrucción del individuo. No se perdonaba al profesional –magistrados, políticos, periodistas, etc.- que fueran por libre. El lector comprobará que esta expresión se usaba como arma arrojadiza contra todo aquel que no aceptara un papel sumiso en el engranaje de las redes clientelares de la corrupción, y osara comportarse como un ciudadano, con criterios íntegros e independientes, en lugar de hacerlo como un vasallo. Había pues que doblegar a los individuos, y se disponía de medios informativos para lograrlo.

Ninguna minoría hubiera podido llegar tan lejos sin el apoyo de los grandes. Matas y Antich compartieron la forma y el fondo de su concepción de la política: el acceso al poder -y perdurar en él- implicaba tolerar pasivamente, es decir, activamente,  la corrupción. De lo contrario, no hubiera habido pactos con UM. Y tan venal es disimular la de un socio como practicarla.

Sin embargo, lo más inquietante del libro de Urreiztieta para el ciudadano de a pie, es que los implicados en esta historia no eran suicidas descerebrados. Basaron su sensación de inmunidad en presuponer que la Justicia no actuaría contra ellos, y que por errática, predecible y manejable, podían tocar las teclas necesarias como para desactivarla a conveniencia. Lean Mallorca és Nostra y aclararán hasta qué punto se puede confirmar este extremo, así como lo importante que es arrojar una piedra a las aguas estancadas para que no se pudran.

Anuncios

One Response to La terra que estimam

  1. Toni says:

    Es grande este periodista del Mundo, mucho tiene que agradecer a este periodista los mallorquines de bien.
    El solito, con muy poca ayuda, conseguio, eso si echandole los arrestos necesarios, de que la corrupcion que siempre caracterizo a estas islas, que emergiera y le puso nombres y apellidos.
    Pienso que el mallorquin o no mallorquines, deberiamos dejar de estar mirando desde nuestra roca y hacerle un merecido homenaje a D. Esteban Urreiztieta. ¿como y donde? no tengo ni idea, pero el tiempo me dara la razon-

A %d blogueros les gusta esto: