El keynesianismo empieza por uno mismo

Mientras el ex conseller de economía, Carles Manera, exculpa en su último artículo en DM (http://goo.gl/iX581) a los gobiernos autonómicos del déficit público –  responsabilizando del mismo al gobierno nacional- , y advierte que los recortes en época de crisis nos llevan al precipicio de la parálisis económica, se van publicando los resultados que arrojan las auditorías a muchas áreas del gobierno de Pacto cuya gestión económica dirigió. En nada recuerda su artículo a la misma persona que poco antes de las últimas elecciones autonómicas afirmaba que la supervivencia económica de Baleares pasaba por la reducción anual de 700 funcionarios.

El caso es que las auditorías revelan un reguero de irregularidades, entre las que destacan contrataciones y aumentos de sueldo ilegales, así como un descontrol general en la gestión del personal. La reacción entre los miembros del Pacto ante las medidas de ahorro que propusieron Antich y Manera –que aplicaban las de Rodríguez Zapatero tras el ultimátum europeo-  fue unánime en todas las instituciones y organismos públicos regidas por el PSOE   y sus socios nacionalistas: parecía que la cosa no iba con ellos, lo que apunta a una presunta prevaricación y malversación de fondos generalizada. Se rebajó el 5% del sueldo a los funcionarios, ciertamente, pero no se corrigieron las transferencias de capital como marcaba la ley.  ¿Racionalizar el gasto? ¿Crisis de deuda? Ni hablar, entre otras cosas porque se disponía de la cobertura ideológica keynesiana de la que Carles Manera se muestra partidario: corresponde a los gobiernos la iniciativa contracíclica para reactivar la economía en momentos de recesión. Un verdadero ejercicio de cinismo ilustrado, cuando comprobamos a posteriori que el keynesianismo empezaba por uno mismo. El parecido al supuesto liberalismo del PP y UM –que también endeudaron a la comunidad y la hundieron en cotas de corrupción de récord- es demasiado evidente como para no ver lo bien que se han servido del pensamiento económico los responsables políticos de Baleares, como tapadera de sus verdaderos intereses.

                                                         John Maynard Keynes

El ciudadano de a pie tiene motivos sobrados para desconfiar pues de una administración que cae por sistema y siempre a su costa, en la corrupción y en la desmesura. ¿Será posible someter a los organismos públicos a criterios racionales de gasto e intervención? ¿O se convierten en fines en sí mismos, experimentando una metástasis de crecimiento desbocado, al servicio de la casta que dirige los partidos políticos? Aunque el Sr. Manera sólo vea los peligros en una dirección, el debate Hayek-Keynes recobra una rabiosa actualidad, y los resultados de su gestión no refuerzan precisamente a quien tanto admira.

                                                                Friedrich Hayek

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4 Responses to El keynesianismo empieza por uno mismo

  1. Toni says:

    Mientras el ex conseller de economía, Carles Manera, exculpa en su último artículo en DM (http://goo.gl/iX581) a los gobiernos autonómicos del déficit público – responsabilizando del mismo al gobierno nacional-

    Con esta cita, tengo bastante para coincidir con nuestra lider Rosa Diaz……”esto de la crisis no tiene solucion, si no eleminamos por completo el sistemaautonomico creado, esto es inviable con la estructura actual del Estado”.
    El arbol, que tenemos delante, no nos deja ver el bosque, los “sinverguenzas” de los gestores del anterior gobierno, estan intentando hacernos creer que ellos lo hicieron bien, pero los numeros “cantan”

  2. La costumbre de responsabilizar de todo a los demás está muy extendida, Toni. Incluso de las cifras millonarias que uno ha malgastado endeudándonos a todos.

    Saludos.

  3. LG Darley says:

    Me resulta increíble que a finales del S. XX y principios del S. XXI toda vía haya personas que reivindican y definden el “keynesianismo”. Por muy representados que esté el “keynesianismo” en el ámbito universitario, tristemente.

    Sin duda, es una teoría fantástica para justificar el crecimiento del aparato estatal y la funcionariolización del Estado y de la actividad económica. Además se beneficia de ir a favor de corriente de las creencias progresista-solidaria: es necesario gastar más, más y más, y dar más servicio públicos “gratuitos”, mantener un “Estado del Bienestar”.Gastos que dicen que “reactivan” la economía por que aumenta la “demanda agregada” (esa metáfora sin equivalente en el mundo real)..salvo cuando el nivel del keynesiano GASTO te MATA porque es insostenible. Para el Sr. Keynes y sus seguidores eso no les preocupaba (en el largo plazo todos muertos, decía, equivalente, al español refrán de que el que venga detrás que arrreé)

    A a las industrias que se dedicaban a fabricar las placas anunciando el Plan “E” a esas les fue bien; pero lo que es la “demanda agregada” poco subió. Sobre todo cuando la oferta real, es desagregada, y concentrada en el mundo del ladrillo, oferta que no se absorbe por que los precios no bajan lo suficiente y porque no hay crédito.

    Servicios que NO son gratuitos, y cuyo PRECIO real, los “keynesianos” tratan “a muerte” de ocultar. Podía llevar a comparaciones nada deseables. Saber realmente lo que cuesta la sanidad pública, la educación pública, las compañías aéreas públicas, las compañías telefónicas públicas o las empresas navales públicas (de todo hemos tenido) es algo que tienen que ocultar como sea, pues la comparación con lo que cuesta que el sertor privado en libre competencia proporcione esos servicios, da grima.

    La solidaridad deja de tener sentido cuando es irracional, sin control y AFECTA a la continuidad y sostenibilidad del individual o colectivo. No podemos hacer gastos sin límite en multiples adminsitraciones, aeropuertos, AVEs, sanidad, y subvenciones a partidos, sindicatos y todo el mundo general, si con eso estamos HUNDIENDO IRREMISIBLEMENTE la propia sostenibilidad del Estado, que es lo que llevamos haciendo desde hace 40 años.

    Por usar una metáfora, por mucha solidaridad que queramos o servicios gratuitos que deseemos, el barco “España” no puede tener agujeros en el casco que lo hundan, porque entrá más agua que la que es posible achicar.. Por muy bienintecionados y “solidarios” que sean esos agujeros. Ofrecer sanidad y medicamentos gratuita total a todo quiski,a toda persona del mundo mundial (lo que no hace ni Noruega, ni Arabia Saudita) sin copagos, sin frenos al dispendio, puede hacer que el barco se hunda. Y eso a pesar de que millones de españoles se pagan -doblemente- su sanidad privada, por no poder permitirse las colas y esperas del sistema público.

    Lamentablemente la opción de que el Estado se dedique a prestar un servicio, es siempre la PEOR y lo MÁS CARA, además de la menos eficiente, en TODOS los sectores de actividad que uno puede pensar. Incluyendo, desde luego, los servicios sanitarios o educativos. Hoy mismo se publica en la prensa local que las plazas en la educación concertada cuestan de media 3000 euros y en la pública 7000 euros (más del doble). ¿Y cuáles son los resultados académicos?

    Ojalá pudieran tener su propio Estado donde se dediquen 80-90 años a hacer sus experimentos en keynesianismo, en acaparar la actividad económica por el sector público, falta de libertad, dirigismo, servicios públicos sin límites y sin medida, no-separación de poderes, financiación sin límite a sindicatos y partidos, universidades públicas por provincia (varias), televisiones públicas, etc, etc. Todo lo que hemos vivido hasta hora.

    Sinceramente ojalá fuese posible duplicar “españa” en dos y dejarles una “españa” o unas “islas baleares” para ellos para que tranquilamente siguieran con el socialismo, keynesianismo y no-separación de poderes y todo lo que quieran. Podrían tener todos los trenes que quisieran; aunque tuviesen 20 usuarios al día.

    • “No puede entrar más agua en el barco de la que es posible achicar”…
      Eso es una imagen clara y de actualidad que lo resume todo.
      Gracias por tus observaciones, Roberto.

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