“El político”. 4º Cinefórum de cine políticamente incorrecto.

“Vamos a ver El Político, una que película que, como su nombre indica, trata sobre la corrupción”.

De esta guisa planteó Ramón Català, profesor de Geografía e Historia de Bachillerato y de Historia del Derecho Español en la UIB,  la 4ª sesión de “cinefórum sobre cine políticamente incorrecto” de UPyD. Basada en hechos reales –la carrera política del gobernador demócrata de Lousiana Huey Long– no deja indiferente a nadie, más bien produce cierta desazón. Narra la historia de un “don nadie”, Willie Stark, un hombre voluntarioso e idealista que, tras criticar la corrupción, acaba valiéndose de todas las fullerías del poder, aunque su intención fuera hacer obras públicas como escuelas, carreteras y hospitales. Por ello es inevitable extrapolarla a la realidad actual: si un supuesto idealista resulta ser tan corrupto o más que sus predecesores, no queda lugar más que para el escepticismo y la resignación. De ahí que tanto Ramón Català como Juan Luis Calbarro (http://goo.gl/qsYWq) hayan subrayado la rabiosa actualidad de la película de Robert Rossen (All the king’s men).


Ramón Català afirmó que más que políticamente incorrecta, El político le parece políticamente inconveniente, por las consecuencias que tuvo para la trayectoria de su director. Robert Rossen había militado en el partido comunista durante su juventud. Filmó la película en 1949 –en pleno auge de la caza de brujas del Senador McCarthy– y recibió tres óscars, compitiendo con películas míticas como Carta a tres esposas de Mankiewicz. En 1951 es llamado a declarar, sin delatar a nadie. Pero el estigma de “comunista” le cierra las puertas de todas las productoras. En 1953, es interrogado por segunda vez, delatando a sus compañeros comunistas, e inicia una diáspora fuera de los EEUU, a los que no volverá hasta que todo acabara, para dirigir en 1961 su mejor película, El buscavidas.

La evolución del protagonista, Willie Stark (Broderick Crawford), destapa una insospechada ambición. A pesar de unos inicios poco prometedores en los que centra su discurso en argumentos tediosos, descubre – una buena dosis de alcohol mediante- cómo enardecer los sentimientos de los votantes. A partir de ese momento (sé como vencer) practicará un populismo exacerbado excitando el resentimiento de los más desfavorecidos, que le llevará al poder. Y con tal de no perderlo, se valdrá de todos los mecanismos de la corrupción (para hacer una tortilla hay que romper los huevos): compra voluntades, chantajea a sus contrincantes, se sirve de la policía para sus fines, presiona a los jueces…En este apartado es especialmente relevante su amistad con un periodista (John Ireland). Éste, habiendo confiado en él y habiendo colaborado activamente en inclinar la opinión pública a su favor, irá descubriendo una realidad muy diferente. Cuando llega el momento de los reproches, aflora el impúdico cinismo de Stark (el bien sale del mal) que se ha convertido en un monumental ególatra.

De ahí que Català lanzara al público algunas preguntas que, a modo de provocación, sirvieron para encauzar el coloquio: ¿es lícito el populismo como arma política para conseguir el poder? ¿Puede un hombre honrado permanecer inmune a la corrupción? ¿Son lícitos los atajos para mantenerse en el poder?  Para Català estas preguntas confluyen en la más frecuente de todas: ¿El fin justifica los medios? And last but not least… ¿Qué nos asegura que los representantes de UPyD no caigan en los mismos errores una vez entren en las instituciones?

El ameno y posterior coloquio permitió comentar diversos aspectos de la película: la demoledora denuncia de lo que esconde un líder, el parecido entre Willie Stark y Hugo Chávez, el conflicto entre la razón y sus consecuencias en situaciones extremas, las debilidades humanas, la generalizada falta de formación no sólo entre los ciudadanos sino también entre los políticos, la facilidad con la que se despiertan pasiones irracionales mediante el populismo, la manipulación interesada por parte de los medios informativos…

Dos consideraciones finales con las que cerrar esta crónica. Pese a los lugares comunes sobre la sociedad norteamericana, nadie ha defendido ni criticado con mayor veracidad los riesgos, defectos y corruptelas en los que puede incurrir la democracia, que el cine norteamericano. Y para no dejar la pregunta del ponente sin contestar, haré algunas observaciones sobre UPyD en Baleares, a sabiendas de que, según quién la lidere, toda empresa humana puede degradarse:

1.    UPyD no es una buena opción para quien pretenda vivir o aprovecharse de la política. No sólo porque no se recibe nada, sino porque hay que dedicar tiempo, conocimientos y trabajo a una empresa en la que todo está por hacer. No es el partido de los que tienen intereses crematísticos.
2.     La política no es para sus afiliados un modus vivendi ni lo ha sido previamente. Todos tienen su respectivo trabajo.
3.    Se parte de un discurso y un programa sólido, basado en el análisis de los problemas, y no en posturas viscerales ni emocionales.

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7 Responses to “El político”. 4º Cinefórum de cine políticamente incorrecto.

  1. LG Darley says:

    ¡Buenísima entrada Arturo! Te felicitó. Has tocado casí todos los temas de fondo, importantes, incluído el díficil “el fin no justifica los medios”, “mis sueños buenistas no justifican un razonamiento y práxis sólida, “sostenible”, que se dice ahora.

    Molt bé!

  2. LG Darley says:

    El año de COU estuve de intercambio en un instituto público dE Illinois. En la clase de literatura americana y humanidades la lectura del libro “All the King’s Men” de Robert Penn Warren si recuerdo bien, era obligatoria. También tuve unas extrañas clases de comentarios de vídeos o películas con un viejo profesor señor sanders, que no entendí y me dejaron perplejo en su día. No intuí ni de que iba el tema. Aunque dejaron su semillita que me quedó en la cabeza durante muuuchos años, hasta que se produjo una “revelación laica” una mañana y lo ví claro, cristalino. Se trataba de decidir si era correcto sacrificar a una naúfraga gorda para slavar a otros 3 naúfragos ocmpañeros de balsa… Luego la cosa se “simplificaba” (eso creía yo, aplicando una lógica matemática) , por que se trataba de “sacrificar” a un pequeño número de personas (10 vírgenes, 12 ancianos, etc.) para salvar a un número cada vez más grande de ciudadanos (1000, 400.000, 2.000.000). La cosa parecía clara. Lo contrario no tendría sentido. Hasta el día que me vino la “revelación laica”. Hasta que comprendí o aprehendí que el FIN nunca, nunca, nunca justifica los medios, Incluso cuando parezca, como me había parecido a mí, que se trata de fines tan “buenos” y “claros” como salvar a toda una ciudad a cambio de “sacrificar” a 10 vírgenes.

  3. LG Darley says:

    Corrección: mis sueños buenistas no justifican LA FALTA DE un razonamiento y práxis sólida, “sostenible”, que se dice ahora. Bona Nit!

  4. ¡Hombre Roberto!
    Muchas gracias por tus elogios, que no me merezco. Eso sí… A ver si vienes de una vez al cinefórum, que te va a gustar.

    Un abrazo.

  5. El día que te venga bien me cuentas qué tal va todo en el despacho, y qué te pareció la lectura de “All the king’s men”.

    Hasta pronto.

  6. Arturo, que visiten y comenten tu blog personajes de Durrell ya indica el nivelazo. ¡Saludos!

  7. Toni says:

    La verdad, que las peliculas que elegis para el cine forum son de altura de miras y buenos argumentos.
    Con estos cineforum, los que tenemos edad recordamos y los jovenes interesados en la cultura piensan.

    seguir en esta linea, aunque politicamente es muy lenta, es mas rentable el voiferar

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