En el cerámico anidan las lechuzas

Cuando murió el general espartano Lisandro, los prometidos de sus hijas las abandonaron. Habían descubierto que a pesar de su poder y sus victorias, su padre había muerto en la pobreza y no les dejaba nada. Cuenta Plutarco que envió el dinero saqueado-y otros tesoros que le regalaban quienes querían congraciarse con él- a Esparta a través de Gilipo, estratego al mando de Sicilia. Gilipo descosió los sacos por la parte de abajo, se quedó una parte de la plata, y volvió a coserlos sin reparar en que había en cada uno una nota escrita que indicaba su contenido. Una vez en Esparta, ocultó lo que se había quedado bajo las tejas de su casa, y entregó a los éforos los sacos. Éstos comprobaron con sorpresa que la cantidad de plata no se correspondía con lo que decían las notas. Entonces, un esclavo de Gilipo les dijo algo así: “en el cerámico anidan las lechuzas, pues las monedas atenienses estaban acuñadas con una lechuza, símbolo de Atenea, la diosa protectora de la ciudad.

Lo curioso de la crónica de Plutarco es que Lisandro pasó a la historia como el corruptor de la austeridad espartana, el introductor de la codicia, la lacra que corrompería los valores clásicos de Lacedemonia (entrega, resistencia y sacrificio) que el mismo Platón ensalzaba. El oro y la plata que enviaba Lisandro, habían llevado a Gilipo a ser castigado con el destierro, por eso los temerosos de que cundiera el mal ejemplo, quisieron depurar la polis de tan nefastos metales. La verdad es que fueron de gran ayuda para su desarrollo económico, y Lisandro jamás cayó en la tentación de hacerse rico. El rudimentario sistema pecuniario de Esparta, consistía en pesados y voluminosos cilindros de hierro. Eran muy quebradizos porque se los sumergía en vinagre en cuanto se los sacaba del fuego para que no pudieran ser acuñados otra vez. Valían tan poco que hacía falta un carro para acumular algo de valor. El oro y la plata, reunían sin embargo las características de una moneda eficaz: escasez, perdurabilidad, manejabilidad y versatilidad. Así que se optó por una solución intermedia: se permitiría el uso público de ese dinero, pero se condenaría a muerte a quien lo poseyera en privado. Absurdo: es imposible prohibir para lo privado lo que se acepta en usos públicos. Los guardianes que vigilaban las casas para que no entrara en ellas la moneda, no pudieron impedir el deseo de vivir mejor de los espartanos.

Igualmente absurdo es ensalzar públicamente una austeridad que no se practica en privado. Gobernantes, partidos, sindicatos, organizaciones empresariales  y ex presidentes carecen de credibilidad  si no acompañan su actual discurso con la virtud del ejemplo. La propuesta de limitar los ingresos de los  ex presidentes si son contratados como asesores en grandes empresas precisamente por haber sido presidentes- no es más que empezar a sentar las bases de una ejemplaridad que cabe esperar de todos. No es un ejercicio de populismo vacío, ni de política-espectáculo, ni de búsqueda de titulares, como han afirmado PP, PSOE, y CIU, que la rechazaron sin contemplaciones. O nos sacrificamos todos, sobre todo quienes son o han sido líderes, o más vale callarse. Nadie pretende reducir a la menesterosidad a los ex presidentes –merecen las pensiones que tienen- ni se espera que una medida de este estilo palíe la crisis. Pero la ética se construye sobre los hechos. Y en algún momento habrá que empezar a demostrar la responsabilidad individual poniendo en práctica lo que se exhorta a los demás que hagan. Lisandro, cuya ambición no era económica, no es un ejemplo en lo político para la actualidad, ya que fue un cruel enemigo de la democracia.  Al contrario, muchos demócratas de su época eran corruptos pese a su retórica moralizante.  Las cosas han cambiado, pero los discursos que no se confirman con el ejemplo particular de quien los emite, ya no cuelan. Y es de esperar que los políticos tengan la virtud de sintonizar teoría y praxis.

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7 Responses to En el cerámico anidan las lechuzas

  1. Excelente artículo sobre la ética pública y la necesaria regeneración democrática. Los viejos partidos, como viejos partidos, siguen apostando por las prebendas antidemocráticas.

  2. Miguel says:

    Muy bueno este artículo, gracias por escribirlo y publicarlo.

  3. Toni says:

    Buenooooooo Arturo, hoy nos fuimos a la Grecia del siglo (no me acuerdo), muy bueno tu comparacion con nuestros gobernantes en España.
    Pero la Grecia del siglo XXI (de esto me acuerdo), esta empezando a dar unos ejemplos que tendriamos que imitar. El presidente de Grecia, Karolos Papoulias, quiere renunciar a su sueldo,

    Este ejemplo deberia ser copiado por el Rey, Rajoy y su gobierno en primer termino, despues los demas que estan viviendo del presupuesto. Imaginarse por un momento que La Casa Real y el Gobierno español, renunciara al 50% de sus ingresos, esto seria una injeccion de optimismo a la poblacion española, todos nos veriamos reflejados en nuestros dirigentes, empezariamos a creer en ellos y no como ahora, que solo vemos a una “casta” de vividores que estan vaciando la caja comun de nuestros impuestos.

    No creo que esto ocurra

  4. Carmen says:

    Magnífico artículo. No se puede decir más claro, ni más alto.

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