Money doesn’t make the education go around

Con sutil ironía, recoge Bertrand Russell en su Autobiografía, que los catedráticos de la Louisiana State University tenían buena opinión de Huey Long, un gobernador que ha pasado a la historia como ejemplo de doble moral, corrupción, chantaje, así como de explotar sistemáticamente un discurso populista. Es lo que ocurre cuando uno deviene parte de la red clientelar del gobernante de turno: Russell observa que Long  les había aumentado el sueldo.

 

Ante la desconfianza europea, el Gobierno ha anunciado 10.000 millones de euros más de recortes, que afectarán a los servicios de Sanidad y Educación. Ya hemos dicho que antes que eso, se debería empezar por la reforma de un orden institucional insostenible e inviable. Regenerar la administración pública –eliminando duplicidades y diputaciones, fusionando ayuntamientos, reordenando competencias, etc.- demostraría que nos gobiernan valientes que no son parte del sistema ni escurren el bulto. Ahora bien, es absurdo ponerse de espaldas a la realidad económica. Una de tantas formas de hacerlo es creando nichos de gasto público inmunes a la racionalidad y a la eficiencia. Otra muy extendida es reclamando austeridad -la de los otros, naturalmente-.

 

El discurso de los sindicatos educativos –que se han reunido recientemente con José Ramón Bauzá para manifestar su oposición a los recortes- es muy parcial. Si bien es cierto que los recursos son imprescindibles para cualquier cosa, es falso que la calidad de la educación se reduzca a una cuestión de gasto. Hace décadas que los resultados son inversamente proporcionales al generoso esfuerzo económico de todos los gobiernos. Los sindicatos, que no reaccionan ante esta realidad o la relativizan, sí reaccionan por cuestiones pecuniarias o en defensa de la religión identitaria que ha secuestrado la educación. Pero nunca se han movilizado contra un marco legal y psicopedagógico cuyo fracaso les es indiferente. La credibilidad se adquiere con algo más que discursos maniqueos de simpleza pueril, por ejemplo, el que achaca todo el problema al “ataque de los mercados”. Es hora de asumir que también se defiende el Estado del Bienestar introduciendo medidas que no lo lleven a la ruina. Ya ha habido recortes en los sueldos, y los docentes impartirán dos horas lectivas más a la semana, pero es inevitable que se altere una ratio profesores/alumnos mejor que en otras comunidades, y que no ha dado los resultados que se esperaban. O se acepta que la austeridad es cosa de todos, o más vale callarse.

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3 Responses to Money doesn’t make the education go around

  1. Bionico says:

    Hoy no me extendere en responder, pues el problema educativo, es otro de los tantos problemas que tiene España.
    Esta claro, que los problemas tanto politicos como economicos que tiene esta sociedad que quiere ser moderna y avanzada, viene de un punto de partida: REFORMAS Y MAS REFORMAS
    tenemos una falta de seguridad juridica, leyes laborales de hace 40 años sin casi reformar etccccc.
    Pero la mas importante de todas La reforma fiscal, mientras no metamos en vereda a los defraudadores fiscales, este pais sera siendo plataforma de los vividores del sistema. Tenemos un 95% de defraudadores extranjeros y un 5% de testaferros españoles, pero los ciudadanos de a pie no vemos nada de los impuestos que pagamos.

    • Bionico says:

      !!!! ESTE ES EL CAMINO !!!!
      UPYD en Asturias dice:

      Órdago de UPyD en Asturias: devolver Sanidad y Educación y unir municipios

      • Así es, Bionico: esas son las mismas reformas que proponemos en nuestros programas, nuestras notas de prensa, y en todas las comunidades.
        Saludos.

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