El cándido sueño de Aina Calvo

Calamitoso pero previsible. Aun tratándose de  un asunto menor, es muy ilustrativo. Menos de año y medio después de su puesta en funcionamiento, Bicipalma, la iniciativa de la exalcaldesa Aina Calvo -presentada como una conquista en pos de la humanización de la ciudad- se ha diluido casi hasta la nada. Hace tiempo que uno observa los anclajes especiales para las bicis públicas casi vacíos. Ahora sabemos por qué. Los datos recientemente publicados no hacen sino confirmar la impresión de que Bicipalma ha sido una iniciativa tan bienintencionada como fracasada.

     De 400 bicicletas nuevas, más de 100 fueron robadas en los tres primeros meses. Las restantes suman desde entonces más de 15.000 reparaciones a causa de actos vandálicos, y el número de bicis operativas actualmente es bajísimo. El actual gobierno municipal pondrá fin a la gratuidad total del servicio, estableciendo un control informático, unas tarifas moderadas a partir de la media hora de uso, y multando con 150€ a quien no devuelva la bici. A pesar de estas medidas, se calcula que el mantenimiento del servicio seguirá costando 315.000 € anuales.

El todo gratis no funciona. Se alegará una mil y una veces que nos falta civismo para respetar unos bienes públicos que cuestan dinero a todos, pero mientras estamos a la espera del “hombre nuevo”, conviene evitar el suma y sigue de pérdida tras pérdida. La realidad no es platónica, y es sabido que las cosas no son como los optimistas antropológicos postulan. La distinción entre propiedad pública y privada es una característica de las sociedades extensas, un fenómeno muy estudiado que no se da en las sociedades tribales. De ahí la aparición del free-rider –nunca mejor dicho- que se aprovecha  del disfrute de los bienes públicos, con la misma fruición con que elude su cuidado y sus costes. En el fondo, aprovecharse de lo que los demás nos brindan  es profundamente humano. La gratuidad absoluta y la no exclusividad en el uso de los servicios, deja la vía libre a esta actitud, claramente destructiva. De ahí que a corto plazo incluso, la sostenibilidad y mantenimiento de los servicios públicos se aseguran cuando se paga alguna cuota o tarifa por su uso. De lo contrario, el free-rider se beneficia de la gratuidad total y exprime la oportunidad hasta dar al traste con ella. Distinto hubiera sido habilitar los carriles-bici y un sistema de aparcamiento adaptable a todo tipo de bicicletas particulares, de forma que se facilitara la infraestructura con dinero público, pero no el coste del vehículo. Pero es tarde: el sistema de anclaje actual es exclusivo para las bicis públicas, con lo que desechar del todo, en tan poco tiempo, y gastando todavía más, una instalación que está nueva, implicaría más costes.

Ignoro si los hechos han hecho despertar a Aina Calvo de su cándido sueñ0, pero confirman el precio que tiene el socialismo ingenuo.

Anuncios

4 Responses to El cándido sueño de Aina Calvo

  1. eduardo says:

    El problema es que la izquierda “pedagógica” (en el pero sentido del término) nunca escramienta… Pretende reeducar al pueblo según unos parámetros que fracasan una y otra vez pero que ellos no están dipuestos a renunciar…

  2. LG Darley says:

    Muy buenas reflexiones Arturo. Sí; las personas son como son y no como los comunistas o socialistas piensan que son. Si las personas fuesen “ángeles”, incluso sistemas económicos absurdos durarían más. Si en más de 100 años no lo han aprehendido, nos espera un futuro negro.

    El amigo Mises escribió que conocía perfectamente que no hay ninguna esperanza de convencer a los que defienden las ideas socialistas de lo absurdo de las mismas. Al que no quiere oír, ni ver, ni pensar, es imposible convencerle. Y lo de las “buenas intenciones” ya cansa. Cada vez que oigo lo de “por el bien de la sociedad” o “por tu bien” me pongo en aleta máxima y me llevo la mano a la cartera.

    I know only too well how hopeless it seems to convince impassioned supporters of the Socialist Idea by logical demonstration that their views are preposterous and absurd. I know too well that they do not want to hear, to see, or above all to think, and that they are open to no argument. But new generations grow up with clear eyes and open minds. It is for them that this book is written.

    –Ludwig von Mises. Preface to the Second German Edition of Socialism: An Economic and Sociological Analysis

    Lo de las bicis es parecido al sistema neumático de recogida basura. Todo el mundo se preguntaba cuanto duraría, cuanto nos costaría a los contribuyentes y que grupos eran los que se llevaron el beneficio. Como es público – “no es de nadie”, como dijo una Ministra- ni se preocuparon de pedir un depósito suficiente (sea con tarjeta de crédito, sea en efectivo antes de darte una tarjeta de usuario) para que no se pudieran robar tan fácilmente las bicicletas. No tuvieron en cuenta el nivel de civismo y de robos, y la necesidad de haber instalado cámaras de vigilancia o similares. Una empresa privada nunca hubiera puesto un servicio semejante en tales condiciones.

    Este ejemplo de chupóptero sólo significa unas pérdidas de 350.000 Euros año, según dicen.

    Pero hay otros servicios públicos, gratuitos y universales, donde también existen estos “chupópteros”, y en cientos de miles o millones. Las pérdidas que generan pueden hundir el barco – todo el “Estado”- más tarde o más pronto. Cuando lo juntemos con las pérdidas que empezará a generar el sistema piramidal de contribución y reparto de la “Seguridad Social”, la cosa se pondrá de lo más interesarte.

    No son las bicis gratuitas, son sectores enteros como la sanidad universal y gratuita, los medicamentos, la educación primaria y secundaria, televisiones, y tantos otros, donde los daños que causan los “aprovechateguis”, los “listos” son de tal cuantía que hunden cualquier nave. No, no sólo los 5 millones de nuevos ciudadanos, ni los inmigrantes ilegales. Los que se aprovechan son de todo color y condición. Eso sí, amantes y ardientes defensores del sistema y del socialismo.

    Tu mismo sabes que hay estudios que nos dicen que el coste de un puesto en la escuela concertada es la mitad que en la pública. Tu mismo has criticado los excesos de la escuela pública. Pero es que es y será así, por definición, en todo servicio socializado y gratuito. Los “free riders” y la naturaleza humana es así, y al final salen carísimos, ineficientes y, con el tiempo, amenazan con hundir todo el barco. Cuando falta un “propietario” que se preocupe de que no se robe, que no se dilapide, de que se cumplan las normas, de que no hay que generar pérdidas porque sino vas a la quiebra; el resultado está cantado desde el principio. No es que sea económicamente inviable, es que es TREMENDAMENTE INJUSTO. Injusto, insolidario, dilapidador.

    Todos necesitamos comer, un techo, medicina, medicamentos, educación. Pero la opción de socializarlos y “proveer” estos servicios detrayendo impuestos y luego creando sistemas públicos universales y gratuitos es la opción más ineficiente, más cara, y más injusta.

    Una gestión “privada” ya se preocupa de evitar los abusos, sea mandar cajas enteras de medicamentos enviados al extranjero, el usar la misma tarjeta sanitaria para 7 embarazos diferentes. La gratuidad y solidaridad, debemos practicarla en nuestras horas libres y con nuestro dinero, no con el dinero de los demás. España no es Arabia Saudí, ni Noruega, ni Alemania, y sin embargo parece que tenemos para dar y regalar, sin preguntarnos si tenemos recursos para ello. Acudir a la “deuda pública” (en roman paladino: pasarle la patata caliente a generaciones posteriores, menudo ejemplo de solidaridad!) ya no es posible; ya se ha llevado al límite. España ya no tiene un banco emisor de papel-moneda para auto-comprarse la deuda pública y salir del paso a corto plazo -como hacen EE.UU. y UK- aunque eso no sea sino agrandar el problema, como sucedió en la República de Weimar.

    No son las bicis de Palma, el servicio público universal y cuasí- gratuito que nos va a hundir. Son otros y deberíamos empezar a hablar de ello SIN MIEDO.

    O de si es posible tener una estructura estatal con 17 semi- reinos de taifas, y 3.000.000 de empleados públicos, cuyos salarios de 123 Millardos de Euros, no se cubren ni con la recaudación del IVA y del IRPF. ¿Sólo se les ocurre subir o crear más impuestos?

    A lo mejor hasta recaudan menos; y si acaban hundiendo al contribuyente medio, nada.

  3. Toni pujades says:

    El problema no son los servicios publicos.El problema es como se gestionan ,como en todo cuando no hay implicacion personal de los que deben controlar los servicios las cosas van mal.Otra oportunidad mas perdida para quitar la excesivissima utilizacion de los coches y todoterrenos utilizados por una sola persona que hacemos en Mallorca,no es bueno que nuestros visitantes vean tanta circulacion.

  4. Gracias por sus comentarios.Comparto muchas cosas de las que ustedes dicen: el sobredimensionamiento descontrolado que señala LG Darley, la mala gestión que lamenta Toni Pujades, la idealización de la realidad que reprocha Eduardo…

    Con la situación que atravesamos, habrá que cambiar de mentalidad sobre las iniciativas públicas: sin una gestión garantizada en términos de eficiencia, más vale abstenerse que sumar un fracaso tras otro.

    Saludos.

A %d blogueros les gusta esto: