Ruinosa fachada de Palma

Que los humanos seamos un animal simbólico que necesita recrear la realidad con la fantasía es un hecho. Que inventemos marcos conceptuales imaginarios es parte de nuestra condición. Ahora bien, cuando está en juego el dinero de los contribuyentes en época de crisis, conviene deslindar cuanto antes entre quimera y realidad.

Apenas un día después de que Sebastián SansóTeniente de Alcalde de Instraestructuras de Palma– anunciara el prometedor futuro del Palacio de Congresos, con una cifra de 40.000 congresistas en lista de espera por 10 peticiones de reserva, lo que demostraría el acierto y la rentabilidad de la inversión, el único interesado en hacerse con la gestión del edifico, decide no cumplir con el pliego de condiciones, y abandona el proyecto. No sólo un supuesto portento económico ha perdido al único licitador que parecía interesado, sino que el empeño y el optimismo de Aina Calvo primero, Mateo Isern después, y de todos los partidos que han tenido representación en el ayuntamiento de Palma, se ha diluido en la nada, y se queda en  otro monumental fracaso institucional y económico.

Ante tal brusco despertar, se paralizan las obras de una infraestructura de 120 millones de euros, que generaba una deuda imponente a razón de 4 millones de euros mensuales, y se propone al menos acabar la fachada para no tener un edifico fantasma (costará 3 millones más).  Al final, hemos sufragado un mero decorado. Hubiera sido más barato pintarlo en cartón- piedra. Las declaraciones de autoridades del PP, PSOE y nacionalistas son por primera vez razonables –sólo faltaría que celebraran la castaña que endosan a los palmesanos-  pero han tardado dos años en descubrir lo que UPyD dijo desde un principio, cuando era evidente que el desinterés de la iniciativa privada recomendaba paralizar el proyecto. Añadamos al panorama que este carísimo adorno no está solo: le acompaña a 200 metros el Edificio de Gesa, cuya interesada catalogación como Bien de Interés Cultural por quien ya ha sido sentenciada,  parece ahora incluso menos costosa que su desprotección.

¿Se puede extraer alguna lección de tanto despropósito? Sin duda. Los ciudadanos harán bien en resguardarse de políticos henchidos de intervencionismo faraónico, del cuño que sea. Repasen si no el bagaje financiero que nos han dejado en los últimos años  infraestructuras de todo tipo (movilidad, deportivo, cultural, de transporte, de recogida de basuras, etc.) que iban supuestamente a dinamizar la sociedad o la economía de las islas. Apenas han servido para poco más que generar unas deudas que pesarán como losas durante no se sabe cuánto tiempo.

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2 Responses to Ruinosa fachada de Palma

  1. gloria says:

    FELICITAMOS A TODOS LOS POLÍTICOS POR SU DERROCHE DE BUEN GUSTO Y DE SENTIDO COMÚN AL ELEGIR ESE FANTOGHE Y COLOCARLO SOBRE LA AUTOPISTA, IGUAL QUE EL HOTEL. A LOS EXTRANJEROS LES FASCINA DORMIR CON EL RUIDO DE LOS COCHES…Y VOLVERÁN…TB. ESA ESTRUCTURA DE HIERRO JUNTO AL MAR ES DE LO MÁS INDICADO…LAS REPARACIONES CORREN A NUESTRA CUENTA…GRACIAS.

  2. Pasaba por aquí says:

    De acuerdo con Dn Arturo y con Gloria, por cierto deberían saber que cuando se emprende una inversión en obras, lo peor que puede ocurrir es quedarse sin capacidad para concluir la construcción. Del gusto…que podemos decir, más verdor y menos cemento y el que se ponga que se ponga con precisión.

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