Anteproyecto LOMCE, menos aspavientos, por favor

Por Julián Ruiz-Bravo y Arturo Muñoz

Los políticos nacionalistas chillan, como los niños mimados que son, porque alguien pretende abrir una pequeña brecha en el anacrónico muro de la inmersión lingüística. Los políticos de IU se rasgan las vestiduras, como los malos actores que son, porque la Religión puede ser materia evaluable. Los políticos del PSOE se mesan los cabellos, como los hipócritas que son, porque se va a eliminar tal o cual asignatura. Los políticos sindicalistas dan patadas por la calle, como los malos caminantes que son, porque se recortan inversiones. Y el ministro Wert, como el mal toro que es, contesta a sus imprecaciones y les intenta convencer, sin percatarse de que así logran sus rivales distraer a la opinión pública con extravagancias y escamotear un debate serio sobre el corazón del anteproyecto de la LOMCE.

Todo es posible en la política española, menos profundizar en aquello que es objeto de debate.

Los profesores intentamos que nuestros alumnos, cuando leen y comentan un texto literario, histórico o filosófico, sean capaces de distinguir las ideas principales de las secundarias, centrando su atención en las primeras y utilizando las segundas como complementos. Ésta es una de las capacidades que mejor demuestra la madurez intelectual de un estudiante.

Pues bien, si examináramos a nuestros gritones políticos de madurez intelectual a propósito del anteproyecto de la LOMCE, deberíamos concluir que o no saben leer o no comprenden. Porque tanto el supuesto ataque al catalán, como la calificación de la asignatura de Religión, la desaparición de tal o cual asignatura, los recortes o la presunta segregación, son ideas secundarias del anteproyecto, cuando no inexistentes, indignas de acaparar el debate de la reforma educativa.

Es hora de centrar el debate en lo esencial. Por ello, el grupo de educación de UPyD de Baleares quiere aprovechar este espacio para provocar un debate serio en el que participen todos aquellos que desean mejorar la enseñanza sin distraerse con extravagancias (“extravagante”: dícese de lo que circula por las afueras de algo) ni aspavientos.

A juicio del grupo de educación de UPyD, tres son, al menos, los pilares fundamentales de este anteproyecto:

1.- Medición, mediante evaluaciones-reválida, del éxito o fracaso escolar, tomando como base principal para la medición los resultados académicos.

2.- Alto grado de autonomía de los equipos directivos de los centros para establecer planes de mejora, fijar perfiles profesionales de los docentes y manejar recursos materiales y humanos, todo ello dirigido al objetivo del éxito escolar.

3.- Responsabilidad de los equipos directivos, que deben dar cuenta de su gestión y del éxito o fracaso escolar obtenido con sus planes de mejora.

Serio, ¿no? ¿Ha oído el lector hablar de estos temas? Muy pocos políticos o intelectuales lo hacen, porque prefieren la comodidad del tópico progre a leer y reflexionar.

¿Serio? Y de vértigo. No  creemos que haya ningún profesor, acostumbrado como está a no recibir presiones en forma de responsabilidad, que no experimente un cosquilleo en el estómago al leer los tres puntos citados. Nosotros, que somos profesores, reconocemos que sentimos ese vértigo. Con lo bien que estamos sin esa responsabilidad…

¿Es posible que los políticos histriónicos sean capaces de centrar el debate en lo esencial?; seguramente no, interesados como están en el corto plazo y en el votante proclive a la demagogia.. Pero queda la esperanza de que políticos serios y ciudadanos serios, profesores especialmente, acepten centrarlo.

Ésta es nuestra propuesta. Lea usted bien el anteproyecto de la LOMCE, no escuche a los histriónicos y divulgue sus reflexiones a favor o en contra pero siempre ajenas a lo extravagante (repetimos, “extravagante”, dícese del que anda por las afueras de algo).

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2 Responses to Anteproyecto LOMCE, menos aspavientos, por favor

  1. Lourdes Giribet says:

    A veces a uno, como español, le da vergüenza contemplar el panorama de la Educación en España. Cosechamos año tras año resultados vergonzosos cuando las Agencias de Calificación examinan a nuestros alumnos y, a pesar de ello, no oigo que ni ciudadanos, ni amigos, ni vecinos , manifiesten la más mínima preocupación por este tema. Con frecuencia me he preguntado el porqué, y al final he llegado a una terrible conclusión: porque no tiene morbo. No conlleva maltrato, tampoco adulterio, asesinato, apropiación indebida o connotación pedófila. Sólo se caldea el ambiente cuando la cooficialidad de las lenguas está por en medio. ¡Qué cosa!

    Resulta, pues, reconfortante oír voces como las de Julián Ruiz Bravo y Arturo Muñoz que nos hablan del verdadero problema de la Educación en nuestro país, que no es otro que el laxismo que se ha ido instalando en los últimos tiempos gracias a las poco acertadas leyes que se han ido aprobando y poniendo en práctica.

    Los que ya peinamos canas, hemos pasado por Reválidas y Preus sin que por ello nos sintamos traumatizados. Teníamos, incluso, que coger un tren para ir a examinarnos a otra ciudad, con los nervios que esto añadía a los que llevábamos acumulados, porque ni en nuestros colegios, ni en nuestras casas se toleraba el fracaso. Pues bien, les juro que soy una persona completamente normal y que no he tenido que acudir a ningún psicólogo. ¡Dejémosnos de tonterías!: los profesores están para enseñar y los alumnos para estudiar y aprender. ¡Y menos botellón!

    Las tres propuestas que hacen los arriba mencionados no pueden ser más lógicas y pertinentes:

    Evaluación tipo Reválida para los alumnos.

    Autonomía de los equipos directivos para poder tomar las decisiones que juzguen necesarias con el fin de que sus alumnos cosechen buenos rsultados.

    Responsabilidad de dichos equipos directivos, que deben conseguir un objetivo: que sus alumnos sean mejores que los demás.

    Lógicamente se impone una Evaluación también a los profesores, del mismo modo que en cualquier empresa se premian los buenos resultados de sus empleados y se castigan con congelaciones de salario o despido a aquellos que no cumplen con los objetivos fijados. ¿Es esto inmoral?

    Menos hablar de “la nostra terra” y “la nostra llengua” y más preparar a nuestros futuros fontaneros, electricistas, técnicos, profesores, científicos, artistas y dirigentes políticos para que sean los mejores “del mundo mundial”.

    • Gracias, Lourdes. Lo fundamental, que es el aprendizaje y el nivel de desarrollo de las competencias de los estudiantes, queda en segundo plano ante tanta politización. Así están las cosas.

      Un abrazo.

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