Historia de un crimen

A sangre fría –de Truman Capote– es un ejemplo sangrante de que no erraba Jean-François Revel cuando afirmaba que la mentira es la primera de todas las fuerzas que mueven el mundo. Y muy especialmente en el periodismo, podríamos añadir, ya que el único freno a la falsificación de los hechos es la probidad personal, de la que Truman Capote tenía tanta como cualquier ser humano, es decir, muy poca.

  Esto es lo que se desprende de la ponencia de Xavier Pericay en nuestro cinefórum. Pericay comentó Historia de un crimentitulada en inglés Infamous-, película que narra algunos detalles del proceso de elaboración y documentación de la que pasa por ser un ejemplo de reportaje de investigación modélico, hasta el punto de ser considerada como el inicio del Nuevo Periodismo. A sangre fría es una novela de no ficción que sigue siendo de lectura obligatoria para los alumnos de todas las facultades de periodismo españolas. Y sin embargo, se conocen muchos datos actualmente, que demuestran que su autor prefirió que la realidad no le estropease un producto redondo para el gran público gracias al cual, además, se hizo rico y mundialmente conocido.

Xavier Pericay –que ha ejercido el periodismo profesionalmente y ha impartido clases de varias asignaturas en facultades de periodismo de Barcelona y Palma- comentó algunas de las deformaciones interesadas que Capote hizo, para llegar posteriormente al fondo de la cuestión, en donde radica el verdadero problema -de cariz epistemológico- y que trata sobre cómo sabemos lo que creemos saber… Considera Pericay que el lector de periódicos debe preguntarse  cómo sabe el periodista lo que le sirve como verdad contrastada, y no dar por supuestas virtudes que cabe exigir a los periodistas responsables, no sólo porque pueden carecer de la objetividad que deberían tener como  bandera, sino por el sesgo ideológico que introducen los medios o las personas para las que trabajan. Eso le haría ser precavido y menos manipulable en nombre de intereses de toda índole que deforman deliberadamente la realidad. Lamentablemente, no abundan los lectores que se hagan esa pregunta. Si sumamos a esto que la ficción basada en hechos reales tiene un plus de fascinación de por sí, más se desdibuja la diferencia entre hechos y quimeras cuando el periodista desdibuja los límites entre ambos, o los explota. Y en este sentido, Truman Capote consiguió hacer pasar su novela como un minucioso trabajo de reporterismo fiel a la realidad, extremo que no deja de ser un mito.

 

Anuncios

One Response to Historia de un crimen

  1. LG DarleyG says:

    Así es Arturo, siempre hay que tener en cuenta las intenciones del periodista y de su periódico. Cuanto mas conoces un asunto personalmente, más te sorprenden las versiones que dan los periódicos. De hecho, muchos periodistas hacen gala de no preguntar ni obtener la versión de las diferentes partes: no les interesa.

    Las guerras o los conflictos de antaño se libran hoy en la “galaxia digital”: desinformaciones, verdades parciales, filtraciones interesadas, burdas mentiras las más de las veces.

    Lo que antes se dirimía en un campo de batalla, ahora se decide en los medios de masas: La lucha entre monedas, el “quantitative easing”, los subjetivos ratings de las agencias de calificación.

    Pocas veces se levanta el velo de los intereses y negocios ocultos, aunque hay excepciones como los casos “wikileaks” o una buena y luchada investigación periodística (que también las hay; pero cada vez menos) nos descubren.

A %d blogueros les gusta esto: