Despedida curso 2012/13

   Es imposible contar la vida de uno mismo sin contar cómo afecta a los demás. Hoy he salido de clase con mi vanidad profesional dolorida. En 4º de ESO, he reaccionado con unas bruscas voces cuando he oído por tercera vez consecutiva el mismo disparate gramatical. Un torrente de lágrimas ha brotado de los ojos de mi víctima, que ha intentado esconderlas en vano. He simulado que no me daba cuenta, para no quitar privacidad a la humillación, pero caigo en la cuenta de que una cosa es corregir a la gente, lo cual está incluido en la profesión y es didácticamente inevitable, y otra muy distinta, es repartir coces.

    2º de Bachillerato. Tras unas consignas teóricas que son un repaso de lo que ya se había explicado, he enfrentado a mis alumnos a varios textos de Aristóteles, cuyo tema y tesis tenían que discernir. Deambulando por la clase, observo desde el fondo mi propio esquema en la pizarra. Unos trazos histéricos, que parecen diseñados por un fugitivo del hospital psiquiátrico que se ha escondido en Son Pacs, me hacen pensar en los pegotes de los chicles pisoteados a la salida de un cine. Uno espera que en este caso, el orden de los factores sí altere el producto, y que la exposición progresiva de lo que parece sencillo, se lo haya parecido también a los demás. Pero cabe tener dudas razonables a la vista de lo que uno mismo ha escrito, y me pregunto qué otras chuflas y chanzas no mereceré, además de las relativas a mi escasa estatura…

    Llega el momento de contrastar lo que han hecho mis alumnos y, como es habitual, aciertos y desaciertos se reparten a partes iguales. Me he propuesto dirigir menos en esta parte de la clase, porque no hay una única respuesta correcta. Así, la natural inquietud de cada cual sobre si lo que ha hecho está bien o mal, le hará releer los textos y madurar sus respuestas, dedicando algo más de tiempo al asunto. Esto, que parece muy correcto sobre el papel, de inmediato se muestra problemático, porque hay quien pide que dicte las correcciones una por una y texto por texto…  Pongo cara de póker mientras me asalta un dilema: si dicto las respuestas, se reduce la clase a la nada, a una copia mecánica en la que el trabajo lo da hecho el profesor, y el aprendizaje es nulo. Si no lo hago, les dejo a una deriva en la que pueden desorientarse más todavía, pues hay textos que efectivamente tienen su dificultad… Suena el timbre, que contrariamente a los lugares comunes, no les ha salvado tanto a ellos de una clase que por momentos se ha hecho pesada, como quizás a mí mismo de encontrar la fórmula del equilibrio ideal entre el estímulo del descubrimiento y la orientación necesaria para no perderse.

    Salgo de clase, preguntándome si la supuesta seguridad profesional que se debe mostrar –y todo el mundo da por supuesta- es parte de la ficción más que de la realidad. Y si no estará uno haciendo a diario algo tan humano como simular que es más de lo que realmente es.

Nota: leí este texto en el acto de despedida de los alumnos del IES Son Pacs que terminaron Bachillerato en el curso 2012/13. Fue mi forma de reconocer que también ellos han tenido paciencia durante años con los defectos de sus profesores.

Anuncios

5 Responses to Despedida curso 2012/13

  1. Daniel Terrasa says:

    Está bien hacer autocrítica y es muy normal que de vez en cuando nos asalten dudas sobre nosotros mismos. Sólo los tontos no dudan jamás. Sólo el hecho de que te plantees todas estas cuestiones habla muy bien de ti como profesor y como persona.

    Saludos

  2. Jean-Marc says:

    Excesivamente humano y normal. La autocrítica también puede ser excesiva. Uno debe darse margen para cometer errores. Unas disculpas públicas de vez en cuando pone todo en su lugar. Felicitaciones al que debe ser, aún con su fallas, un excelente Profesor.

  3. Alejandro Jordá Langfeldt says:

    Enseñar a conocer los propios límites, a ser humildes y modestos fomenta una actitud imprescindible para progresar en el conocimiento y, a la vez, nos hace mejores personas, más plurales, creativas y respetuosas. Una lección memorable, que enriquecerá a sus alumnos y, además, tiene la virtud de predicarse desde el propio ejemplo.

    Saludos,

    Alejandro Jordá

  4. Lourdes Giribet says:

    Hola,Arturo: Qu delicia leerte de nuevo! Haca mucho tiempo que no nos envabas nada. Me ha gustado mucho tu texto, con el que me he sentido identificada en parte, pero deseo tranquilizarte dicindote que, por ejemplo, perder los estribos cuando un alumno al que has explicado tres veces cul es la respuesta idnea a una pregunta o construccin perfecta de una regla y sigue cometiendo el mismo error, es totalmente humano. Ya te explicar un da lo que me sucedi a m con un alumno en una ocasin. Me ha hecho mucha gracia la alusin a “las chuflas y chanzas” sufridas a causa de tu “escasa estatura”.Sabes?, todo es relativo, y a m, que formo parte de una familia de bajitos, me parece que tienes una estatura envidiable. Y ya no hablemos de tu estatura humana e intelectual, que deja tan chiquitos a los que te rodeamos. Menos mal que no te veo mucho y eso evita que viva acomplejada. Pasando al prrafo de la disyuntiva entre dar una correccin razonada y “masticada” o dejar que traten de encontrar sus propios errores, yo opt por la primera opcin porque, si es verdad que no hay una sola manera de construir una frase, en mi caso en espaol, era mejor que se atuviesen a la ms estndar y correcta en lugar de tratar de utilizar otras cuyas reglas no habamos visto todava, por ejemplo, o que haban odo en casa y que no siempre estaban bien construidas, aunque se entendiese perfectamente lo que queran decir. Eso conllevaba que tuvieran una expresin oral muy homognea, pero correcta. En cuanto a tu conclusin, no sufras, muchacho, ya te lo he dicho antes: que s, que vales mucho. Un abrazo, Lourdes

    Date: Sat, 22 Jun 2013 06:34:18 +0000 To: lourdesgiribet@hotmail.es

  5. Gracias a todos por sus generosos comentarios.
    Lourdes:en efecto, entre jóvenes que miden más de 1,80m, mi estatura ha sido objeto de divertidas chanzas con las que tanto mis alumnos como yo, nos hemos reído bastante a lo largo del curso. La cosa empezó por un ejemplo acertado sobre la distinción de Aristóteles entre esencia y accidente, que puso un alumno a partir de mi estatura. La verdad es que me hizo mucha gracia.

    Saludos y hasta pronto.

A %d blogueros les gusta esto: