Plis, o el docente decente

Un soplo de aire fresco. Una brizna de decoro y prurito profesional. Una llamada a la reflexión sobre qué significa ejercer la docencia decentemente. Por fin, tras un curso a lo largo del cual uno se ha sentido abochornado por pertenecer al colectivo de los profesores, se presenta PLIS (Profesores Libres de Ingeniería Social).
Puede parecer extraño que haga falta recuperar lo que se daba por hecho, lo que no se suele cuestionar, pues es tan básico, que es condición sine qua non para ejercer profesionalmente la enseñanza. Me refiero a lo que no es ni debe ser un profesor. Un profesor no puede ser un individuo que no distingue entre la institución educativa y sus propias inclinaciones ideológicas. Un profesor no puede carecer de pudor a mostrar su doctrina y valerse de las aulas como vía para divulgarla. Un profesor no debe confundir sus desbordamientos emocionales con la verdad. Un profesor debe encontrar contrapuntos que templen de forma ilustrada las pasiones humanas –también las suyas-, tengan éstas el cariz que tengan. Un profesor no debe ignorar que en todo campo hay corrientes y paradigmas diferentes, también en su especialidad y en cómo ejercerla. Un profesor no debe reducir la realidad a esquemas simples y maniqueos, sino conocer y transmitir su complejidad. Un profesor no debe socavar el desarrollo de conocimientos y facultades que todavía no están maduras. Un profesor no debe entrar patentemente uniformado en las aulas ni pretender uniformarlas.
Podríamos seguir con la lista, pero no es necesario. Pese a lo controvertido que sea el mundo educativo, casi todo el mundo sabe lo que no quiere para sus hijos. Y esto es precisamente lo que nos recuerda el colectivo PLIS, formado por profesores de secundaria. Porque han podido comprobar que las deficiencias profesionales que denuncian, se traducen en graves deficiencias éticas, es decir, en la progresiva degeneración de la educación en general, sobre todo la pública. Se enfrentarán a fuertes presiones y tremendas deformaciones de su mensaje. Es característica de los ingenieros sociales la simpleza del análisis, pero más todavía la dogmática imposición de sus postulados, de ahí la necesidad de que alguien sirva de contrapunto a los que pretenden convertir la educación en un toque de fanfarria, con el que se moviliza a todo el mundo para cualquier cosa… menos para aprender.

 

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One Response to Plis, o el docente decente

  1. Manuela says:

    Desde mi condición de madre y persona con un nivel de instrucción lo suficientemente alto aplaudo la iniciativa de crear una asociación estrictamente profesional al margen de la que hasta ahora parecía ser la única voz, estridente, plana, cansina y oficial, encarnada en los protagonistas de casi toda la vida, el señor Sastre y otros representantes de un profesorado que demostró en muchos casos un desprecio absoluto por por la instititucion que ocupa. Y desde luego un profesor no puede hacer todo lo que enumeras, pero lo que de ninguna manera puede hacer es que las personas sean más ignorantes después de pasar por sus manos. Y eso está ocurriendo, datos erróneos, descontextualizaciones, omisiones, manipulaciones y reduccionismo y lo peor es que después hay que intentar deshacer el entuerto , si se puede. Menos arrogancia y más grandeza. Gracias Arturo, como siempre, por tu talla y tu honestidad personal e intelectual.

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