Falacias sobre la fusión municipal

A diferencia del conservadurismo de los de siempre, y las asonadas desquiciadas de los recién llegados, quedan quienes son capaces de hacer propuestas incisivas e innovadoras. Nadie ignora que la crisis institucional se traduce en la ruinosa deuda -22000€ por cada español- con la que nos premian las diferentes administraciones públicas. Hete aquí que UPyD-Baleares se ha puesto manos a la obra y ha presentado su proyecto para racionalizar una administración municipal de origen decimonónico. Se propone pasar de 67 ayuntamientos a 16 en toda Baleares, fusionándolos de forma que sólo uno tenga menos de 20.000  habitantes. Nada que no se ha hecho ya en muchos países europeos. Lo que aquí está en juego es que la racionalidad y la eficacia incluyan a la administración pública, que no tiene que ser un lastre incapacitante. Las reacciones se han producido de inmediato, por lo que analizo a continuación las que más llamativas me parecen.
Falacia del terruño. Es tal la profusión de bufidos sentimentales que se ha adueñado de la política española en general, que algunas voces plantean que esta propuesta fracasará por ignorar la idiosincrasia de los habitantes de las pequeñas localidades. Se supone que éstos consideran imprescindible tener sus ayuntamientos como si fueran fines en sí mismos, al margen de sus costes y conveniencia. Tras este argumento subyace una generalización y un prejuicio: la de que el patrioterismo chico ha insuflado pasiones desatadas entre todos los vecinos. Pues bien, a lo mejor resulta que los lugares comunes no son más que eso -simplezas de trazo grueso- de forma que un fino escepticismo y un agudo sentido crítico son más compatibles de lo que parece con el hecho de vivir en un pueblo. La lucidez para entender que algo no funciona, no depende del lugar en que uno vive.
Falacia de la cercanía. A menudo se oye hablar con gran alharaca sobre la trascendencia de tener una administración lo más cercana posible que, cómo no, esté gestionada por los que son de aquí. Pero la perspectiva en pequeñito puede distorsionar procesos sociales complejos. Además, la tentación del nepotismo es mucho más probable en las administraciones cercanas, lo que abre las puertas a la corrupción. Los intereses creados y las presiones son mucho más efectivos entre conocidos que ante una administración anónima que no hace distinciones a la hora de aplicar la ley. Es un fenómeno humano bastante comprensible: el calor de la cercanía y la confianza favorece el espíritu del cacique, que hoy en día ya no ejerce presiones dictatoriales sino que hace favores a los suyos, y a quien conviene, claro está. Aunque eso implique vulnerar leyes injustas.
Falacia del tamaño. Desde posiciones liberales, se ha observado el peligro que el intervencionismo de las administraciones desorbitadamente grandes –como las de los imperios y los grandes estados- representan. Que, en efecto, así haya sido históricamente, no significa que las administraciones pequeñas se autolimiten, ni que se ajusten a las funciones básicas que la ley establece. De hecho, ha ocurrido precisamente lo contrario. Llevados del populismo, la ambición y la necesidad de justificar sus cargos, son legión los alcaldes con tendencias cesaristas, que han intervenido en áreas que no les corresponden, derrochando recursos más allá de lo tolerable, para convertirse posteriormente en permanentes plañideras por la mala financiación que reciben.
El falso dilema de la desaparición. Se plantea en este caso un extremismo dramático entre dos polos: o se dispone de ayuntamiento o poco menos que se desaparece de la realidad. No sólo hay en Baleares localidades que ya están integradas en ayuntamientos más grandes, sino que racionalizar la gestión pública no tiene nada que ver con desaparecer del mapa, renunciar a los topónimos, dejar de tener fiestas patronales, ni con dejar de tener la particularidad que sea. No, pueden tranquilizarse los temerosos, porque la propuesta de fusión de ayuntamientos no tiene inclinación estalinista alguna.
En conclusión, los argumentos contra la fusión destapan algunos de los orígenes intelectuales de las deficiencias que padecen los ciudadanos. Lo que confirma el acierto de una propuesta dirigida a asegurar los servicios municipales básicos con unos costes razonables, aunque mucho listillo se quedara sin su cargo.

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2 Responses to Falacias sobre la fusión municipal

  1. jmfrancois@retailaudit.com says:

    Excelente!

    Considera la posibilidad de salpicar algunos ejemplos para darle “mas vida”..

    Saludos, Jean-Marc

    PD: Please excuse typos when sent from handheld.

  2. En efecto, Jean-Marc. El documento con las propuestas en concreto para cada municipio es extenso y detallado. Aquí he resumido una breve respuesta a las críticas hechas, pensando en facilitar que la prensa se incline por publicarlo.
    Gracias y abrazos.

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